Flores en la puerta de un bar, de un mercado, de un cafecito porteño. Flores por doquier y no es porque se acerca la primavera. Cada vez son más los emprendedores que desafían a los típicos puestos barriales con una propuesta alternativa y original.

Se trata de ramos frescos o secos, hechos a mano, con los que buscan captar la atención del transeúnte que llega al bar por un café o simplemente por la curiosidad de los pétalos que se asoman, apretados, en los exhibidores de las veredas de Buenos Aires.

"No sabíamos que había tanto público para esto -confiesa Agustina Tirantte, propietaria de la florería Conde-. Pero evidentemente el producto es bueno, a la gente le gustó y entendió que también es algo económico y novedoso, porque flores siempre hubo".

Conde nació producto de la pandemia, cuando Tirantte y su socio Nicolás De Jesús se vieron imposibilitados de seguir dedicándose a los eventos sociales. Eso, más las ganas de contar con una marca propia y la observación de que la gente, en ese contexto, optaba por salir más de día, para tomar un cafecito en la vereda, hizo que se animaran a dar el salto.

"Como tenemos muchos amigos gastronómicos, se nos ocurrió esta idea de que el ramo llegue a la gente, con un formato más económico, más de regalo para que pudieran comprar y alegrar sus casas en pandemia", explica Tirantte. Así probaron con cinco puestos en la Ciudad. A un año de la puesta en marcha, ya tienen 50, venden entre 2 mil y 3 mil ramos por mes y reciben al menos tres pedidos por día de lugares que quieren incorporar el producto.

Por su parte, Florencia Moreno también vio la oportunidad de ofrecer más que un servicio: fusionó su pasión por la fotografía con las flores y creó Las flores de Flori. "La propuesta es armar un ramo distinto cada semana con flores frescas de estación. Son ramos de autor o personalizados y la vuelta la encontré en que cada uno sale con una postal, que es una foto mía del producto", explica Moreno.

Además de llevar los ramos a domicilio y de la comunicación en redes sociales, la creadora de Las flores de Flori decidió apostar por incorporar un puesto de pick up en una cafetería ubicada en el barrio de Villa Crespo. "Al principio dudé pero la verdad que está bueno porque el local está abierto todo el día y se ven las flores", señala y cuenta que los precios van desde los 600 hasta los 1500 pesos dependiendo del tipo de ramo.

Frescas por secas

Natalia Ruocco tuvo que reconvertir su negocio que emprendió hace dos años y, en vez de ofrecer ramos frescos en los locales, optó por los secos . "Arrancamos con el exhibidor que diseñamos nosotros con flores naturales y, como en pandemia el mercado de flores cerró, empezamos a trabajar mucho con secas. La verdad que vendimos un montón", cuenta la creadora de Sale con flores y agrega: "Nos pareció más cómodo para los exhibidores y vamos a seguir así".

Hoy la marca está presente en tres locales en Palermo, Belgrano y Acassuso, provincia de Buenos Aires. "Nos piden de varios lugares pero intentamos que el local vaya con la estética de lo que es nuestra marca", aclara Ruocco y comenta que venden alrededor de 15 ramos por semana, "sobre todo en Belgrano que es donde más salen".

Soledad Rivero de las Carreras también tuvo que reorganizar su negocio ya que se dedicaba más que nada a eventos y ramos de novia. "Empecé a vender flor seca en pandemia y salió un montón, la gente se re copó por suerte, porque no tenía oportunidad de comprar flores frescas", afirma la dueña de Don Ramón, que también cuenta con un servicio de suscripción de ramos exclusivos y con descuentos por semana.

Para Rivero de las Carreras, la idea de que los puestos estén afuera, "forma parte de esta nueva propuesta de disfrutar del ambiente público". "Me di cuenta que era una buena forma de acercarme al público, ya que vendo online, no en la calle y cuando salí al mercado vi un incremento de gente queriendo comprar flores en general, por primera vez", cuenta.

En este sentido, dice que se animó a poner "por ahora" un solo pickup en una cafetería, seguir con la venta de flores frescas online y por pedido. En cuanto a la diferencia de los productos, remarca que la flor seca es más como un objeto decorativo. 

"Lo ponés en un lugar donde quieras disfrutar y verlo siempre, dura mínimo un año", explica y aclara: "No son objetos costosos y, al estar en la calle, traté de ponerlos a un precio accesible para que se tienten y se lo lleven. La verdad que el margen de ganancia para mí es chiquito pero no tengo que estar ahí para venderlos".

Valor diferencial

Los emprendedores destacan que la diferencia de este tipo de ramos está en brindar un servicio que repara en los detalles, que busca que la gente se auto regale flores además de que la idea también les sume a los dueños de los locales.

Desde Sale con flores remarcan que, si bien lleva su tiempo que la gente se acostumbre a la propuesta, es algo que llama la atención. "La flor es algo lindo, siempre trae comentarios positivos. Lo bueno para el local es que hace que la gente frene, mire, entre y consuma", comenta Ruocco y agrega: "La realidad es que no se llenan de plata con el tema de las flores, buscan generar más tráfico dentro del local, punto clave por el que te contactan".

En sintonía, desde Conde afirman que a los cafés les sumó tener algo que les decore la fachada, ofrecer un producto más y pertenecer a un circuito. "Es algo novedoso que se percibe al momento de regalarlo: desde las flores, la etiqueta y hasta el papel, algo que priorizamos por estética, por un tema ecológico -la gente no quiere más plástico- y porque también, al tener los ramos expuestos varios días, necesitamos que aguanten a la intemperie", explica Tirantte y remata: "Eso nos diferencia de los puestos de calle".

La propietaria de Las flores de Flori señala que ahora funciona todo lo que tenga una propuesta con perfil bien marcado. "Que tenga una vuelta de rosca, porque no es una florería, no es un puesto de flores, es como un ramo muy particular, distinto", apunta.

En este sentido, los emprendedores buscan que la gente se anime a darse un gusto, para decorar la mesa de la casa que en pandemia se convirtió en oficina. " Apuntamos a que te vayas a comprar algo lindo, a tomar un café y te hagas un mimo, te llevás un ramito de flores", dice Ruocco.

"A todos nos gustan las flores, y nos gusta comprar y que nos regalen flores. También me encanta decir: no esperes a que te regalen flores; si querés tener un ramo, te lo comprás vos y lo ponés en tu casa en el lugar que más te guste. Como que ahora todos tenemos una necesidad de que pasen cosas lindas y que todo sea un poco más copado. Ponés flores en tu casa y te alegra todo, está buenísimo", concluye Moreno.