El Tratado de Alta Mar, un acuerdo clave pendiente de ratificación por la Argentina
El acuerdo, vigente desde enero, busca una administración sustentable de los recursos marinos, pero advierten que podría afectar la soberanía
Entre el ruido mediático de la guerra en Oriente Medio y de la preocupante situación socioeconómica nacional, hay hechos que revisten importancia estratégica a mediano y largo plazo y corren el riesgo de pasar desapercibidos. Uno de ellos es la falta de ratificación por parte de la Argentina del Tratado de Alta Mar, lo que amenaza con que no se implementen medidas necesarias para la protección de áreas marinas de relevante importancia para el país, por su riqueza no sólo económica sino de biodiversidad, clave para el sostenimiento de ecosistemas clave para la vida marina.
El Tratado de Alta Mar, conocido por sus siglas en inglés BBNJ, entró en vigencia el 17 de enero de este año. Este acuerdo internacional protege la biodiversidad en la parte de los océanos donde ningún Estado gobierna, un espacio tan amplio que representa el 64% del total de la superficie oceánica mundial.
Cada país ejerce soberanía en la zona económica exclusiva (ZEE), que corresponde a 200 millas náuticas desde sus costas hacia mar adentro. Después de ese límite, está la alta mar y es allí donde comenzará a aplicarse el nuevo acuerdo internacional.
Instrumentos
La normativa comprende dos herramientas básicas: una de ellas es la creación de Áreas Marinas Protegidas (AMP) en aguas internacionales y la otra es la exigencia de evaluaciones de impacto ambiental para actividades humanas proyectadas en dichas zonas.
Asimismo, incorpora mecanismos para frenar la pérdida de biodiversidad y la degradación de ecosistemas, alineándose con compromisos multilaterales de clima y biodiversidad, en particular la meta 30×30 del Marco Mundial de la Diversidad Biológica de Kunming-Montreal, proteger el 30% de la tierra y los océanos hacia 2030.
Esta implementación de medidas protectivas es fundamental para avanzar en esquemas que eviten la depredación de los recursos pesqueros, pero también para prevenir que futuras actividades como la minería de subsuelo submarino deriven en daños irreversibles para las zonas afectadas.
Mar patagónico
Dada la enorme extensión de costa de la República Argentina, y de su plataforma submarina, el Tratado de Alta Mar reviste una importancia capital para el país.
Ese fue uno de los temas analizados durante un encuentro realizado recientemente en el Ecoparque porteño por el Foro para la Conservación del Mar Patagónico, que tuvo como consigna principal acercar la conservación marina a la sociedad y posicionar al Mar Patagónico como un ecosistema clave para la biodiversidad, el clima y la productividad del Cono Sur.
El Foro reunió a referentes del periodismo y la sociedad civil para compartir datos sobre el estado del Mar Patagónico, sus principales desafíos y las soluciones en marcha.
Rol esencial
Considerado uno de los ecosistemas más productivos del hemisferio sur, sostiene biodiversidad, empleo, alimentos y divisas para la región. Además, como parte del océano global -que absorbe cerca del 25% del CO emitido por la actividad humana y produce gran parte del oxígeno del planeta- cumple un rol esencial en la regulación del clima.
"El Mar Patagónico es un sistema interconectado que no reconoce fronteras. Lo que pasa en sus aguas condiciona nuestra vida y el clima", sostuvo Andrea Michelson, coordinadora del Foro.
Durante el encuentro al que asistió BAE Negocios, se compartieron indicadores concretos sobre los resultados del Proyecto MaRes, financiado por la Unión Europea, y ejecutado por el Foro junto a la Provincia de Chubut y la Administración de Parques Nacionales.
Propuestas
Allí se resaltó que las Áreas Marinas Protegidas (AMP) son la herramienta más eficaz para proteger la biodiversidad, recuperar ecosistemas, ordenar usos y asegurar servicios ecosistémicos, como el secuestro y almacenamiento de carbono, clave en la regulación climática. En Argentina existen 73 áreas marinas protegidas y abarcan más del 9% de la superficie de nuestro mar (140 mil km2 protegidos).
Al respecto, Alejandro Vila, gerente regional de la ONG WCS Cono Sur y Presidente del Foro, resaltó que "las áreas marinas protegidas del Mar Patagónico ofrecen oportunidades para que la naturaleza se recupere, las comunidades fortalezcan sus economías en forma sostenibles y las personas vuelvan a conectarse con el mar desde el respeto y el cuidado. Allí se protegen las especies que las habitan, se ordenan los usos para que la pesca y el turismo sean responsables y sustentables, y se genera conocimiento, trabajo y bienestar a largo plazo. Cuidarlas significa abrirse al mar, y comprender que la conservación y el desarrollo puedan convivir y potenciarse mutuamente."
Entre las primeras AMP de la Argentina estaría el "Agujero Azul", sobre la plataforma continental extendida, un área de 148.000 km², con el objetivo prioritario de frenar el avance de la pesca de arrastre de fondo. En el contexto regional, podría sumarse la Elevación de Río Grande -un área de alta biodiversidad y que en años recientes ha sido objeto de prospección de minerales estratégicos- como posible AMP en alta mar, con beneficios potenciales para Brasil, Uruguay y Argentina, así como para el Atlántico Sur en su conjunto.
Voces en contra
No obstante, hay analistas que sostienen que el Tratado debe seguir como está actualmente, sin ser ratificado por el estado argentino, pese a que en su momento la entonces canciller Diana Mondino firmó la adhesión por parte de nuestro país.
De acuerdo con estos expertos, al ratificar el Tratado se afectaría la soberanía argentina, al poner en manos de organismos regionales no creados la decisión final sobre el uso de los recursos marinos, además de que se reconocería de manera implícita la ocupación británica de nuestras Islas Malvinas y se le daría participación a los kelpers en decisiones sobre riquezas que son originariamente del Estado Argentino.
La ratificación por parte de Brasil hace muy pocos días, y las palabras elogiosas del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva a favor del acuerdo parecen marcar un camino. Queda por ver la decisión de la Argentina al respecto.

