El partido socialdemócrata alemán (SPD) aventajó levemente a la coalición conservadora de Unión Demócratas Cristiana (CDU/CSU) en las elecciones de Alemania. Sin embargo, el ajustado margen entre ambos los obliga a establecer alianzas con los otros partidos para poder gobernar, una situación que deja muy poco claro quién sucederá a la saliente canciller Angela Merkel.

De acuerdo a los últimos números, el SPD obtendría 204 bancas en el Bundestag (cámara baja) por poseer 25,7% de los votos y la alianza CDU-CSU tendría 197, sobre 730 escaños totales debido a que consiguió un respaldo del 24,1%. El escaso margen deja poco claro quién será el nuevo canciller tras la salida de Merkel debido a que el jefe del gobierno no es elegido directamente, sino por el nuevo parlamento.

"Por supuesto que estoy contento con los resultados electorales; muchos votantes dejaron bien claro que quieren un cambio en el gobierno", celebró el candidato a canciller de SPD, Olaf Scholz, quien también afirmó que su partido logró un "gran éxito" y se mostró dispuesto a "formar gobierno".

De confirmarse los números, SPD mejoraría claramente su performance en las legislativas anteriores (20,5% en 2017), pero quedaría lejos de la contundente victoria que esperaba para poder formar gobierno con comodidad.

El candidato a canciller del SPD, Olaf Scholz

Con la misma finalidad se expresó el candidato a canciller por parte del oficialismo, Armin Laschet, quien convocó al Partido Liberal Demócrata (FDP) y a Los Verdes a formar una coalición, pero "contra un gobierno de izquierda"

Laschet fue blanco de críticas ya que hizo quedar al CDU/CSU por debajo del 30% de los votos por primera vez en la historia de la República Federal de Alemania. Por ejemplo, el CDU-CSU obtuvo el 32,9% de respaldo hace cuatro años, en las últimas elecciones con Merkel como candidata a canciller.

Angel Merkel y Armin Laschet en un acto de campaña de la CDU

Por qué no se sabe quién sucederá a Angela Merkel

A diferencia de otros países, como Argentina, en Alemania no son los votantes quienes eligen al jefe de Gobierno, sino los diputados, una vez que la mayoría parlamentaria fue conformada tras las elecciones.

En esta ocasión ese problema es significativo debido a la fragmentación del voto y obliga los principales partidos a reunir a aliarse con otras agrupaciones para conseguir una coalición con peso suficiente para gobernar.

Esto a su vez genera una serie de incertidumbres, debido al miedo de que las dilatadas negociaciones para formar una coalición de gobierno puedan derivar en un periodo de parálisis política en la economía más importante de la Unión Europea

Por ejemplo, en 2017 se necesitaron más de seis meses de negociaciones para alcanzar un acuerdo entre los conservadores y socialdemócratas, los cuales actualmente se enfrentaron en las urnas.

Elecciones Alemania: cómo le fue al resto de los partidos 

Por fuera de los dos grandes partidos quedaron Los Verdes (ecologistas) con 13,8% de los votos y 114 bancas; los liberales (FDP) con 11,7% y 91 diputados; la agrupación ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) con 10,9% y 83 escaños, y La Izquierda: 5% y 40 asientos.

La líder de Los Verdes y también candidata a canciller, Annalena Baerbock, reconoció que su fuerza resultó derrotada y admitió "errores propios" durante la campaña electoral: “Esta vez no fue suficiente, pero el partido tiene un deber de cara al futuro", señaló.

En otro orden, AfD pasaría de ser la tercera fuerza política a la quinta. "Las pérdidas hacen daño", reconoció uno de los líderes, Tino Chrupalla, aunque el referente de la agrupación acusada de ser neonazi resaltó que su partido tiene "una sólida base de votantes".

Por último, en La Izquierda existía gran preocupación debido a que precisaba confirmar al menos su 5% de votos, el mínimo requerido para poder entrar en el parlamento.