Expertos y organizaciones alertan por los "efectos colaterales" que tiene la pandemia del coronavirus en África. Ante el cierre de actividades para prevenir los contagios de Covid-19, se han suspendido vacunaciones rutinarias para los niños, como contra el sarampión, advirtió Anne Jung, consultora de la ONG Médico International.

En África hay más de 100.000 casos de coronavirus, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, la falta de testeos y la negligencia de ciertos países a aceptar la realidad de la preocupante pandemia indican que la cantidad de casos sería mucho mayor. Hasta este miércoles, la enfermedad se cobró la vida de 3100 personas. 

La tasa de mortalidad del coronavirus en África, relativamente baja, puede tener que ver con la estructura demográfica del continente, ya que más del 60% de los africanos son menores de 25 años. El número no se compara con el paludismo, afección que sigue siendo la mayor causa de muerte en África, y los niños son los más afectados. 

Muchos niños pierden la vacuna contra el sarampión

La OMS confirmó mediante estudios que 117 millones de niños de 24 países, la mayoría de ellos de África, no pudieron recibir sus vacunas contra el sarampión debido a la pandemia. La Alianza para las Vacunaciones (Gavi) estima que 13,5 millones de personas ya han perdido importantes vacunas debido a la suspensión de las campañas

Anne Jung teme que las medidas directas para contener la pandemia provoquen un aumento de otras enfermedades infecciosas como el sarampión o la polio, especialmente entre los niños.

VIH y tubercolosis, problemas resurgentes

Anne Jung además alerta por problemas en la lucha contra el coronavirus. La enfermedad, controlada hace décadas, es igualmente contagiosa contra el coronavirus. "Los tapabocas que son necesarios para tratar a los pacientes de tuberculosis faltan en todas partes de África", advierte. 

Un dato no menor es que esta afección respiratoria está asociada al VIH en África. El tratamiento de pacientes de SIDA también está frenado ante la imposibilidad de garantizar el suministro de medicamentos antirretrovirales. Los cálculos de la OMS y el ONUSIDA, medio millón de personas podrían morir por enfermedades relacionadas al HIV entre 2020 y 2021.

Según datos de la ONG Stop TB Partnership, las alteraciones relacionadas con coronavirus en la atención de la salud en el África subsahariana podrían dar lugar a 6,3 millones de casos adicionales de tuberculosis y a 1,4 millones de muertes más entre 2020 y 2025.

La amenaza de la malaria

"La malaria sigue siendo la mayor causa de muerte en África; especialmente los niños son los más afectados", dice Javier Macías, que ha trabajado como consultor médico en varios países africanos durante más de 30 años, actualmente en Angola. En entrevista con la agencia DW, Macías advierte que el doble de personas podría morir de malaria en África este año, si la lucha contra la enfermedad infecciosa se ve obstaculizada por la pandemia del coronavirus.

La enfermedad amenaza la vida de más de medio millón de africanos

Los números son alarmantes. Mientras que esperan entre 83.000 y 190.000 muertes directas por Covid-19, el peor de los casos de la malaria pronostica 769.000 muertes en el año, el doble que en 2018, si no hay medidas de contención a causa de la pandemia.

El hambre se potencia

"El coronavirus también puede matar por el hambre”, alerta el presidente de la organización humanitaria Hoffnungszeichen, Reimun Reubelt, a la agencia DW. "Vastas regiones de África han estado plagadas de hambre durante décadas. Actualmente, hasta 250 millones de personas están afectadas. Y ahora, un virus se ha añadido al problema, exacerbando la mala situación nutricional", confirma.

Según un integrante de la ONG alemana Diakonie Katastrophenhilfe, "las medidas contra el coronavirus que han adoptado muchos países han aumentado considerablemente el hambre". Las restricciones hacen que los campos no puedan cultivarse, y los enjambres de langostas en África Oriental agravan la situación. "La situación alimentaria ya estaba en peligro por esta plaga, y ahora estamos añadiendo la plaga del coronavirus, en otras palabras, una crisis más", dice el portavoz de Diakonie Katastrophenhilfe, resumiendo la situación.

Los gobiernos negligentes

Además de las alarmantes afecciones, países con gobiernos autoritarios han negado la pandemia con declaraciones increíbles.

En Burundi, por ejemplo, el presidente urgió a las personas a salir a la calle a continuar su vida normal. Alegó además que "si hay personas que han dado positivo, es para que Dios pueda manifestar su poder en Burundi ". El país africano declaró personas no gratas a cuatro funcionarios de la Organización Mundial de la Salud y las expulsó de su territorio.

Por otro lado, políticos opositores en Tanzania denunciaron que el presidente John Magufuli encubrió un importante brote de casos de coronavirus en el país. El mandatario disminuyó la importancia de la pandemia y también impulsó a las personas a continuar con su vida normal. 

John Magufuli ha alentado a los 56 millones de habitantes del país a seguir trabajando y socializando. Fuente: The Guardian. Fotografía: Khalfan Said / AP

Como si fuera poco, un aliado clave anunció una "fiesta de corona" de tres días en Dar es Salaam, la capital comercial, este fin de semana para agradecer a Dios por lo que afirmó fue una reducción en los niveles de infección. El país africano no brinda datos oficiales sobre el avance de la pandemia desde hace un mes.

"El gobierno dice que no hay pacientes en los hospitales, pero sabemos de tres hospitales en Dar es Salaam donde las camas de la UCI están completamente llenas", dijo Zitto Kabwe, líder de la Alianza para el Cambio y la Transparencia.