A poco más de seis meses de que se materialice el divorcio con Europa, y tras haber rechazado todas las ofertas de prorrogar lo inevitable y ampliar el periodo de transición para que el golpe no coincida con el de la pandemia, el Gobierno de Boris Johnson encargó a una empresa de relaciones públicas que "mentalice" a los británicos, tanto individuos como empresas, del impacto negativo de la salida de la Unión Europea

Las instrucciones a la firma Mullen Lowe London, que se quedó con el contrato de 6 millones de libras, es comenzar advirtiendo a la gente que a partir de enero las llamadas que hagan con sus celulares desde el continente les saldrán más caras, que tendrán que preparar con meses de antelación el viaje de sus mascotas (vacunas, trámites diversos), y que, al no contar con la tarjeta sanitaria europea, deberán contratar un seguro médico privado, que no los cubrirá en caso de contraer el coronavirus, según relata el diario español La Vanguardia.

Para la empresas, el panorama es todavía peor. Tras años de proclamar que el Brexit no implicaría "tarifas, cargos, restricciones o complicaciones de ningún tipo", y que el flujo del libre comercio con los países de la UE estaba garantizado, ahora se devela que, solo en declaraciones de aduanas, los más de doce mil negocios dedicados a la importación y exportación del continente habrán de desembolsar, en su conjunto, quince mil millones de euros al año.

Cada declaración costará unos cuarenta euros y constará de decenas de páginas que habrá que rellenar, para lo cual es posible que muchas compañías se vean obligadas a contratar personal administrativo adicional. Por término medio, una firma habrá de realizar cuatrocientas anualmente, incluyendo las que operen entre Irlanda del Norte (que seguirá siendo parte de la UE a efectos aduaneros) y el resto del Reino Unido.