Cuando el fin de la pandemia del coronavirus (Covid-19) parecía estar cada vez más cerca, llegó la variante Ómicron para marcar nuevos récords de contagios en todo el mundo y forzar una vez más —aunque en menor medida— el aislamiento, las internaciones y las especulaciones. Y aunque la mayoría de las empresas estadounidenses apuntan, vacunación mediante, volver a la normalidad, los empleados no están tan seguros: de acuedo con una encuesta de Morning Consult, el 55% de los trabajadores considerarían renunciar antes que volver a la oficina sin sentirse seguros. 

La consulta, que se realiza semanalmente entre un promedio de 400 adultos estadounidenses que generalmente trabajan desde una oficina pero que trabajan de forma remota debido a la pandemia, mostró un aumentó del 10% con respecto a la primera semana del año, mientras que el 30 de diciembre solo el 35% analizaban dejar su trabajo. 

Y no solo eso, sino que además la gente era menos propensa a querer asistir a eventos deportivos bajo techo, ir al cine y salir a cenar, reportó Bloomberg. En cambio, quedarse en casa es una opción muy convincente: el 85% de los encuestados disfrutaban la distancia, mientras que un 77% reconoció que era más productivo cuando no estaba en la oficina.

El trabajo remoto toma cada vez más fuerza en Estados Unidos

Además, ocho de cada 10 teletrabajadores dijeron que sería más probable que solicitaran un trabajo que les diera la opción de permanecer remotos, según la encuesta.

La vuelta a las oficinas se complica

Por otra parte, el 61 %, dijo que solo estarían dispuestos a regresar a la oficina si todos sus colegas estuvieran vacunados, algo bastante complicado en Estados Unidos, donde la vacunación todavía no llega al 65% pese a contar con la posibilidad de inmunizarse gratis e inmediatamente en supermercados y farmacias. 

Es que existen muchos grupos conservadores y republicanos que todavía no están convencidos de la vacunación, o rechazan completamente por cuestiones ideológicas que van desde las sospechas de la composición del antídoto hasta ideas conspiranoicas. 

En este sentido, todavía no hay una decisión de la Corte Suprema sobre un decreto del presidente Joe Biden que exige que todas las empresas con 100 empleados o más deben exigir la vacunación completa a sus trabajadores. Estados Unidos enfrenta una doble disyuntiva: mientras que la vacunación obligatoria genera polémica en la opinión pública, la mayoría de los trabajadores ni siquiera piensa en volver a las oficinas. ¿Sirve vacunarse si me voy a quedar en casa trabajando? La pregunta resuena cada vez más.

Las empresas están cada vez más complicadas: no solo sus trabajadores no quieren volver — aunque casi siete de cada diez dijeron que confían en que su empleador tomará la decisión correcta sobre cuándo la oficina puede reanudar la presencialidad—, sino que muchos de los que vuelven al rato deben aislarse por dar positivo. Los casos de coronavirus se multiplican y muchas compañías no cuentan con el personal necesario para funcionar normalmente, algo que también sucede en Argentina y ya advirtió la Unión Industrial Argentina.

Dado que los estadounidenses renuncian a sus trabajos en números históricos y las empresas luchan por llenar una cantidad casi récord de vacantes, las empresas que tienen la capacidad de ofrecer empleo remoto pueden tener una ventaja considerable en un mercado laboral ajustado. Covid-19 y (tele)trabajo, la historia de nunca acabar.