El Gobierno de Donald Trump pide ahora investigar a toda la FED

El Gobierno de Donald Trump puso en duda los manejos de la Reserva Federal. Los dos motivos para cuestionar a Jerome Powell

El Gobierno de Donald Trump volvió a la carga contra el presidente de la Reserva Federal de  Estados Unidos, Jerome Powell, en una disputa que volvió a escalar la última semana, luego de que los resultados negativos de la inflación convencieran al banco central de que no hay que apresurar una baja de tasas.

Trump está inmerso en una disputa comercial global con advertencias de suba de aranceles a los países con los que tiene mayores diferencias políticas -como Brasil y China- y que debe definir el 1 de agosto cuando comenzarán a regir las nuevas tarifas.

La guerra comercial de contornos aún imprecisos y la inflación que no baja llevaron a la Fed a mantener los tipos de interés, contra los reclamos de Trump. A ese cortocircuito se sumó el costo de las reformas que están realizando en dos edificios históricos en Washington D.C que pertenecen a la Reserva Federal.

 

El secretario del Tesoro de Trump, Scott Bessent, subió el tono este lunes y reclamó una investigación a fondo sobre el funcionamiento de la Reserva Feder. "Lo que necesitamos es examinar la totalidad de la institución de la Reserva Federal para saber si están haciendo bien su trabajo", declaró Bessent en una entrevista concedida a CNBC. 

La Casa Blanca impulsa una investigación por el sobrecosto de 700 millones de dólares en el proyecto de renovación edilicia de la Fed. Con esta cifra, el presupuesto total asciende a 2.500 millones de dólares. La Casa Blanca ya había solicitado explicaciones formales al respecto.

El viernes pasado, Powell respondió por escrito al director de la Oficina de Administración y Presupuesto, Russell Vought. En su misiva, recordó que los planes fueron aprobados por la Comisión Nacional de Planificación de la Capital (NCPC) en 2020 y 2021, y desmintió la instalación de elementos de lujo como comedores VIP o ascensores exclusivos. Powell justificó el costo por la antigüedad de los edificios, construidos en la década del 30, y por las necesidades estructurales como la remoción de amianto y plomo.

 

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