Repuntó la inflación en Estados Unidos y se abre el debate sobre la baja de las tasas de interés
Los aranceles que comenzó a aplicar la administración de Donald Trump impactan en los precios de los bienes
La inflación en Estados Unidos aceleró su ritmo en junio y volvió a encender el debate sobre el futuro de la política monetaria. El índice de precios al consumidor (IPC) subió un 2,7% interanual, lo que representó un avance de tres décimas respecto a mayo, según informó la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo.
En términos mensuales, los precios aumentaron un 0,3%, el mayor incremento desde enero. Mientras tanto, la inflación subyacente —que excluyó alimentos y energía— se situó en 2,9%, una décima más que el mes anterior.
Este repunte coincidió con la implementación parcial de aranceles anunciados por la administración Trump, y sus efectos comenzaron a reflejarse en los precios. Ryan Sweet, economista jefe para EE.UU. en Oxford Economics, sostuvo que los aranceles empezaron a impactar en los bienes de consumo y anticipó una aceleración de la inflación en los próximos meses, indicó la agencia Europa Press.
Se sabe además que el titular de la FED, Jerome Powell, mantiene una disputa abierta con el presidene Donald Trump que viene presionando para bajar los tipos de interés y liberar recursos para dinamizar la economía.
Más inflación presiona una decisión de la FED
Pese al repunte, la Reserva Federal se mostró cauta. La mayoría de los analistas coincidió en que el banco central decidió esperar mayor claridad antes de modificar los tipos de interés.
“La Fed reconoció el desfase entre los cambios arancelarios y su impacto en la inflación, por lo que se mantuvo al margen”, apuntó Sweet. El economista también advirtió que la depreciación del dólar añadió presión inflacionaria, lo que complicó aún más la toma de decisiones.
Desde ING Research, James Knightley destacó que la inflación subyacente fue “ligeramente más débil de lo esperado”, lo que dejó abierta la posibilidad de un recorte de tasas en septiembre. No obstante, advirtió que la Fed necesitó señales más contundentes de un deterioro en el mercado laboral para actuar antes de diciembre.
Según Knightley, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) buscó asegurarse de que el efecto de los aranceles fuera transitorio y no derivara en una inflación persistente. “No creemos que tengan la certeza suficiente para recortar en septiembre”, afirmó. En ese contexto, el analista consideró que la frustración del presidente Trump con Jerome Powell probablemente creció.
Así, el consenso del mercado se inclinó por una Fed prudente, que esperó hasta diciembre para realizar su primer recorte de tipos en el nuevo ciclo. El ajuste, proyectado en 50 puntos básicos, se daría en un escenario de crecimiento más moderado.

