Era invierno y la pandemia del coronavirus (Covid-19) azotaba con su segunda ola a Europa, que ya había flexibilizado las restricciones que debería volver a implementar. La buena noticia de esos días fríos de enero y febrero eran las vacunas, que ya se habían producido, autorizado y hasta distribuido a gran escala. En medio de todo esto estaba Reino Unido, uno de los países que más sufrió la pandemia. Las autoridades británicas estaban comprando vacunas para su población, pero cinco millones jamás llegaron. ¿Qué pasó? Francia "se las robó".

Al menos eso denunciaron funcionarios del gobierno inglés en el diario local The Sun, que acusó al presidente francés, Emmanuel Macron, de conspirar "cual un Napoléon Bonaparte moderno" con las autoridades de la Unión Europea para bloquear un envío de cinco millones de dosis de AstraZeneca a la isla británica, que "humillaba a la UE con su distribución de vacunas".

Las dosis tenían que salir de Países Bajos el 22 de marzo, y ya estaban en la localidad de Halix para ser enviadas. Pero una orden de último momento frenó la partida, y las vacunas quedaron en el continente europeo, dentro de la jurisdicción de la Unión Europea a la que Gran Bretaña ya no pertenece después del Brexit. 

Hubo cinco millones de dosis que nunca llegaron

“Los franceses robaron nuestras vacunas al mismo tiempo que las estaban criticando en público y sugiriendo que no eran seguras de usar", confesó un alto funcionario británico a The Sun. También dijo que las acciones eran "indignantes" y "una cosa escandalosa". "No fue la acción de un aliado", agregó, además de calificar a la intromisión como "similar a un acto de guerra".

"Retener las vacunas impidiéndoles salir de la UE tenía el potencial de costar vidas a las personas que esperaban tanto la primera como la segunda dosis", explicó el Gobierno inglés. "Teníamos un plan sólido de inmunización y esto significaba que podíamos seguir vacunando. Pero fue algo asombroso". agregaron en diálogo con The Sun. La indignación, además del bloqueo, pasaba por el hecho de que Macron había criticado públicamente a la Unión Europea por las vacunas, a tal punto que las calificó de "cuasi ineficientes".

El "mini Napoleón" que gobierna Francia, según lo calificaron sus vecinos ingleses, también habría amenazado al Reino Unido con detener el envío de vacunas Pfizer, aumentando así las "ardientes" tensiones con Boris Johnson, que después del acuerdo AUKUS aumentaron aún más, ya que Australia canceló un acuerdo con Francia para construir submarinos y firmó otro similar con Estados Unidos y el Reino Unido. 

La Unión Europea insitió en que la forma en que manejó su lanzamiento de vacunas fue y es justa, mientras que muchos países fueron acusados de "nacionalismo de vacunas" por priorizar a las personas de sus propios países con menos riesgo sobre las más necesitadas en el extranjero.