El homicidio de George Floyd en manos de un oficial en Minneapolis, reavivó la lucha contra el racismo en la comunidad norteamericana, con manifestaciones en todo el país y abrió un nuevo foco crítico para la administración de Donald Trump. Los resultados de la autopsia realizada este miércoles confirmaron el diagnóstico positivo de Covid-19 en el joven asesinado, aunque se descartó cualquier vínculo con su deceso. 

"Se encontró en el hisopo nasal post-mortem cepas del ARN nCoV 2019”, precisó el médico forense del condado de Hennepin, Andrew Baker, al obtener los resultados de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) realizada sobre el cuerpo de Floyd.

El diagnóstico positivo reveló un "cuadro asintomático", por lo que las conclusiones finales reafirmaron el "homicidio", como el único causal de su muerte, en consecuencia de "la sumisión, la restricción y la compresión en el cuello" al que fue sometido en la detención por el agente Derek Chauvin.

"Floyd murió por un paro cardiopulmonar cuando estaba siendo detenido por los agentes de la ley", sentencia el comunicado oficial.

En tanto, las manifestaciones en más de 20 ciudades de Estados Unidos continúan sumando adeptos tras cumplirse más de una semana del homicidio. En la última jornada, Los Ángeles vio una masiva concentración pacífica frente a la Fiscalía de la ciudad; en Nueva York, miles de personas volvieron a manifestarse en el puente de Brooklyn, y en Washington los manifestantes volviera a apostarse en las puertas de la Casa Blanca. 

Este jueves se inicia el primero de los tres funerales que se organizaron para despedir George Floyd. El primer lugar será la ciudad Minneapolis, escenario del crimen, para luego continuar en Raeford, y terminar el próximo lunes en Houston.