Apagones, escasez y recesión marcan una nueva etapa de la crisis en Cuba
La interrupción del petróleo tras sanciones impulsadas por EEUU agravó la falta de energía y aceleró el impacto sobre transporte, turismo y abastecimiento en la isla.
Cuba atraviesa una fase más aguda de su crisis económica y energética en medio de un endurecimiento de la presión de EEUU sobre la isla y de contactos políticos aún sin detalles públicos, mientras el corte de suministros petroleros desde el exterior expone la fuerte dependencia del país del combustible importado.
La ofensiva de Washington sobre el sector petrolero venezolano alteró el esquema de exportaciones de crudo hacia Cuba, hasta entonces sostenido por Caracas. A esa presión se sumó una orden ejecutiva firmada por Donald Trump que amenaza con aplicar aranceles a países que continúen abasteciendo a la isla, lo que llevó a México a suspender sus envíos.
Dependencia estructural del combustible importado
La matriz energética cubana depende en gran medida del crudo extranjero. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), la producción nacional solo alcanza para cubrir el 55% de la electricidad que necesita el país, con un aporte adicional cercano a 1.000 MW de energía solar. El resto debe importarse.
Ese déficit explica por qué la interrupción de los envíos impactó de forma inmediata en el sistema eléctrico. Los apagones, que ya formaban parte de la vida diaria en la isla, se intensificaron en duración y frecuencia.
Medidas de emergencia para reducir el consumo
Ante la escasez de combustible, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel adoptó restricciones destinadas a reducir el gasto energético. Entre ellas, cerró hoteles y concentró turistas en menos instalaciones, recortó la actividad laboral estatal y limitó la movilidad cotidiana.
El transporte público quedó severamente afectado y el servicio interprovincial prácticamente desapareció en varias zonas, mientras el transporte privado aumentó tarifas en medio de la falta de combustible.
Los apagones también impactan en el abastecimiento de agua, ya que muchos hogares dependen de sistemas eléctricos de bombeo. En algunos barrios, la distribución se sostiene con camiones cisterna.
Un golpe directo al turismo y a la entrada de divisas
La escasez energética alcanzó a uno de los principales motores de la economía cubana: el turismo. La reducción de operaciones aéreas por falta de combustible afectó la llegada de visitantes y obligó a reorganizar servicios vinculados al sector.
La economía de la isla ya arrastraba un deterioro sostenido. El PBI acumuló tres años consecutivos de caída: -2% en 2023, -1% en 2024 y -5% en 2025, según el Centro de Estudios de la Economía Cubana, con una contracción cercana al 15% desde 2020.
El turismo cayó 18% en 2025 y registra una baja del 62% respecto de 2018, mientras las remesas y otras fuentes de divisas también se redujeron.
Debate internacional sobre las sanciones
Las medidas de Washington generaron cuestionamientos desde distintos ámbitos. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU advirtió que las sanciones destinadas a impedir el suministro de petróleo "incumplen" el derecho internacional y están provocando el "desmantelamiento" de sistemas básicos como alimentación, sanidad y acceso al agua.
El profesor Arturo López-Levy, de la Universidad Estatal de Georgia, también criticó el enfoque de presión externa con fuerte apoyo de exiliados cubanos. "¿Cómo se puede promover desde el exterior el acoso contra su propio país? Amenazar con hambre, ¿es eso abogar por los derechos humanos?", planteó.
Contactos políticos en paralelo a la presión económica
Mientras se profundiza la crisis, funcionarios estadounidenses reconocieron la existencia de conversaciones con sectores del poder cubano, aunque sin precisar alcances ni interlocutores. Desde Washington se plantea que la situación actual abre un escenario distinto al de crisis anteriores, marcado por la reducción del apoyo energético externo y el deterioro económico interno.
En paralelo, creció la ayuda enviada desde el exterior. Los donativos humanitarios desde EEUU casi se duplicaron en 2025 y alcanzaron USD 130,9 millones, frente a USD 67,8 millones del año anterior, según el Consejo Comercial y Económico Estados Unidos-Cuba.
Para muchos hogares, esa asistencia se volvió un recurso central ante la falta de productos básicos y medicamentos en la isla.

