El FMI asegura que la IA será crucial para impulsar la economía mundial
Expertos del organismo anticiparon que la inteligencia artificial puede mejorar la productividad y mitigar las restricciones de oferta que desaceleran el crecimiento
La economía global enfrenta una serie de desafíos que surgieron y se intensificaron después de la pandemia que incluyen un crecimiento económico más lento, una inflación persistente y elevados costos de endeudamiento. Estas condiciones están afectando gravemente la inversión, especialmente en sectores clave como la transición energética y las tecnologías sostenibles.
En este contexto, la inteligencia artificial (IA) emerge como una herramienta clave para aliviar las restricciones de oferta que contribuyen a la desaceleración económica e incluso, podría mitigar las presiones inflacionarias y los elevados costos de capital que limitan la inversión. Según indicaron expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI), la IA tiene el potencial no solo de revertir la caída en la productividad global sino también de impulsar un crecimiento económico sostenido en el mediano y largo plazo. Si bien no se materializarán de inmediato, se espera que sus beneficios comiencen a ser visibles hacia el final de esta década.
El rol estratégico de la IA en la economía global
Los analistas del FMI destacaron que la adopción y el impacto de la IA dependerán en gran medida de las políticas y de las decisiones tecnológicas que se implementen en la actualidad. El informe subraya que la IA puede abordar dos de los problemas más urgentes de la economía global: las restricciones de oferta y el estancamiento de la productividad. Sin embargo, también advirtieron que para que esta tecnología cumpla su promesa será crucial el desarrollo de una regulación adecuada y la inversión en infraestructura digital. Además, el FMI identifica tres fuerzas principales que están moldeando el panorama económico actual: los shocks económicos, las tendencias seculares y las revoluciones tecnológicas.
1. Shocks económicos y disrupción de las cadenas de suministro. Diversos eventos, como la pandemia, los conflictos geopolíticos, el cambio climático y el resurgimiento del nacionalismo, causaron disrupciones importantes en las cadenas de suministro globales que incentivaron a las empresas a diversificar y a incrementar la resiliencia de sus operaciones. No obstante, esta transición estructural implicó un aumento de los costos, lo que contribuyó a las actuales presiones inflacionarias.
2.Tendencias seculares: envejecimiento poblacional y deuda soberana. El envejecimiento de la población en las principales economías avanzadas, como Estados Unidos, Europa y Japón, es otra de las tendencias que está reduciendo la elasticidad de la oferta y elevando los costos laborales. Al mismo tiempo, las altas cargas de deuda soberana (en algunos casos superiores al 100% del PBI), junto con las altas tasas de interés, están limitando la capacidad de los gobiernos para invertir en sectores clave para la transición energética y tecnológica.
3. Revoluciones tecnológicas y el potencial de la IA. En contraste con estos obstáculos, las revoluciones tecnológicas, particularmente en las áreas de biomedicina, energías renovables y tecnologías de la información, están generando un cambio estructural profundo. En este sentido, la IA se presenta como una de las herramientas más prometedoras para transformar la economía global. Su capacidad de operar en múltiples sectores, desde la atención médica hasta la industria manufacturera, la convierte en una tecnología versátil con el potencial de aumentar significativamente la productividad.
Los economistas del FMI resaltaron que, si bien la adopción de la IA fue liderada por grandes empresas, su accesibilidad a pequeñas y medianas empresas (pymes) será crucial para democratizar sus beneficios. Si embargo, la implementación generalizada de la IA enfrenta desafíos regulatorios y sociales, ya que es necesario evitar su mal uso y garantizar que se adopte de manera tanto inclusiva como equitativa.
¿Cómo impactará en la productividad?
El informe presenta dos posibles escenarios sobre el futuro de la IA y su impacto en la productividad global:
- Baja adopción: en este caso, la IA podría tardar en integrarse de manera significativa en el sector productivo. Su adopción podría limitarse a grandes corporaciones, mientras que las pymes y sectores tradicionales quedarían rezagados. Esto replicaría el fenómeno observado con la introducción de la informática en la década de 1980, cuando su impacto en la productividad fue menor de lo esperado.
- Alta adopción: en un futuro más optimista, la IA podría complementar la labor humana en una extensa gama de sectores, permitiendo que los trabajadores se concentren en tareas más creativas y de mayor valor agregado. Este escenario implicaría un aumento significativo de la productividad, con beneficios que podrían extenderse más allá de las grandes corporaciones.
IA y desigualdad
La adopción de la IA también tendrá implicaciones importantes para la distribución de los ingresos a nivel global. En un escenario negativo, la automatización de tareas podría desplazar a un número significativo de trabajadores, ampliando la brecha entre una élite tecnológica altamente remunerada y una gran masa de trabajadores relegados a empleos mal remunerados. Esto podría exacerbar la desigualdad social y económica, generando tensiones en muchas economías. Al mismo tiempo, los analistas del FMI remarcaron que la IA podría ser una herramienta poderosa para reducir la desigualdad si se utiliza para aumentar la productividad de los trabajadores menos experimentados. Un ejemplo de esto es el empleo de herramientas de IA en la programación como Copilot, que les permite a desarrolladores novatos realizar tareas complejas y mejorar su desempeño.
El rol estatal
El FMI enfatizó que los gobiernos juegan un papel crucial para garantizar que los beneficios de la IA se distribuyan de manera equitativa y que su adopción no exacerbe las desigualdades económicas. Esto implica establecer marcos regulatorios claros que promuevan la innovación y que protejan tanto a los trabajadores como a los consumidores ante los posibles efectos negativos de la automatización.
Los gobiernos tendrán que equilibrar el fomento de la inversión en IA con la creación de programas de capacitación y la reconversión laboral en aquellos sectores que puedan verse afectados por la automatización. Asimismo, la educación y la capacitación en lo que respecta a habilidades tecnológicas serán fundamentales.

