Nuevo cisma en la Iglesia: los lefebvristas ordenaron cuatro obispos contra la voluntad del Papa
León XIV había pedido suspender la ceremonia en Suiza, pero la Fraternidad San Pío X avanzó. El derecho canónico establece la excomunión automática para los nuevos prelados y los obispos que participaron del acto.
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) consagró este miércoles a cuatro obispos sin autorización del papa León XIV y provocó un nuevo cisma dentro de la Iglesia católica.
Según el derecho canónico, la decisión implica la excomunión automática ("latae sententiae") tanto para los nuevos prelados como para los obispos que participaron de la ceremonia.
La ordenación se realizó en Écône, Suiza, ante 17.000 fieles de 70 países y fue transmitida por streaming en seis idiomas para seguidores del movimiento tradicionalista de todo el mundo.
Los nuevos obispos son el suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier.
También quedaron alcanzados por la sanción canónica el español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay, quienes encabezaron la ceremonia y ya habían sido excomulgados en 1988 por participar en las ordenaciones impulsadas por Marcel Lefebvre.
El conflicto que comenzó en 1988
La nueva ruptura revive el conflicto iniciado hace 38 años, cuando el arzobispo francés Marcel Lefebvre, fundador de la FSSPX, ordenó cuatro obispos sin autorización de Juan Pablo II.
El Vaticano respondió entonces con la excomunión de todos los involucrados. La sanción fue levantada en 2009 por Benedicto XVI como parte de un intento de reconciliación que finalmente no prosperó.
Las diferencias doctrinales continuaron abiertas. Los lefebvristas rechazan aspectos centrales del Concilio Vaticano II, como el ecumenismo, el diálogo interreligioso y la libertad religiosa. También mantienen la celebración de la misa tridentina en latín, con el sacerdote de espaldas a los fieles.
El pedido de León XIV para evitar el cisma
Dos días antes de las ordenaciones, León XIV envió una carta al superior general de la Fraternidad, el sacerdote italiano Davide Pagliarani, para pedirle que suspendiera el acto.
"Les ruego y les pido de todo corazón: vuelvan sobre sus pasos", escribió el Pontífice. El Papa advirtió que las ordenaciones provocarían un acto cismático y afectarían la recepción legítima de algunos sacramentos por parte de los fieles vinculados a la organización.
En uno de los párrafos más duros del mensaje sostuvo que "desgarrar la túnica inconsútil de Cristo es un pecado de extrema gravedad". León XIV también reiteró que el Vaticano mantiene abierta la posibilidad de un acuerdo y de nuevas instancias de diálogo con el sector tradicionalista.
La respuesta pública de la Fraternidad San Pío X
Pagliarani respondió mediante una carta pública difundida horas antes de las ordenaciones y rechazó que la Fraternidad busque romper con Roma. "Lejos de nosotros la idea de separarnos de la Iglesia Romana", afirmó el sacerdote italiano.
El superior general sostuvo que la organización intenta "servir a la Iglesia mediante medios extraordinarios" ante lo que considera una crisis interna del catolicismo y pidió al Papa que no adopte decisiones apresuradas sobre el futuro de la Fraternidad.
La FSSPX asegura contar con alrededor de 600.000 fieles y 720 sacerdotes. Su presencia es especialmente fuerte en Francia, Estados Unidos y Argentina, donde funciona uno de sus seis seminarios internacionales.
Pagliarani recordó que la FSSPX ya fue considerada cismática tras las ordenaciones de 1988 y señaló que el actual diálogo con el Vaticano demuestra que la relación con la Santa Sede nunca quedó completamente interrumpida.
También mencionó el respaldo expresado en los últimos años por el fallecido obispo suizo Vitus Huonder y por el obispo auxiliar de Astaná, Athanasius Schneider, quienes participaron en conversaciones entre Roma y el movimiento tradicionalista.


