Las tendencias a nivel global vienen mostrando desde hace mucho una exigencia de los productos agrícolas, de modo que éstos tengan altos niveles de calidad y sean producidos en condiciones ecológicamente responsables. En ese contexto es que las carnes de base vegetal y sintéticas, vienen ganando lugar frente a las carnes de origen animal. La industria frigorífica también lo entiende así y varias de ellas empezaron a incursionar en el mercado. Argentina aún se mantiene ajena a este tipo de alimentos, pero deberá estar preparada ante un posible cambio de paradigma.

Según un trabajo del ingeniero Juan Elizalde, en el último año el consumo mundial de hamburguesas de pollo, vacuna y cerdo se redujo un 2% mientras que las veganas subió un 35%.

"Ante este panorama ya hay empresas como Cargill y Tyson Foods que están invirtiendo en este mercado porque entienden que hay una demanda en alza", sostuvo Elizalde a BAE Negocios quien agregó como dato que "Burger King en EE.UU. aumentó la producción de hamburguesas veganas en 28.000 toneladas en 2018".

Una investigación publicada por MarketWatch se pregunta si realmente el alimento sin carne es saludable , a partir de ahí mostró que las hamburguesas veganas son mas caras pese a que su costo es mas bajo. Sin embargo se trata de un producto especializado y único cuyo valor lo pone el consumidor. En Burger King se cobran US$5,19 mientras que las de carne vacuna salen US$4,19. Esta última tiene un 21% menos de sal frente a la elaborada en la fábrica. La misma situación se repite en Mc Donalds. Aunque en este caso la de origen vegetal muestra un 70% menos de proteína que su rival. Hablamos de 7.5 gramos versus 25 gramos. Al cierre de esta edición, este diario no tuvo respuesta a su pedido por parte de ambas cadenas de comidas.

"Se entiende que estas mal llamadas carnes basan su marketing en el menor impacto ambiental o menos uso de agua, pero sus ingredientes muestran lo contrario dado que no tiene las cualidades nutricionales", señaló el vicepresidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), Jorge Torelli, quien agregó que frente al debate del gas metano producido por las vacas "el sector debe ir hacia un aumento de su productividad por menor unidad por superficie para de esa forma reducir el impacto ambiental".

Un informe elaborado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), señaló que respecto de la Argentina, el crecimiento de este tipo de alimentos especialmente de la sintética "puede ser de suma relevancia, dado que es el sexto productor de mundial de carne bovina.

Para los técnicos del organismo oficial la principal amenaza para el país es la posibilidad de que el escalado de la tecnología y su inserción en el mercado ocurra más rápido de lo previsto, a costos competitivos. En este caso, es probable que el factor tierra tiende a perder relevancia como factor de la producción y se reduzca el flujo de inversiones hacia el sector agropecuario argentino, comprometiendo los procesos de desarrollo territorial.

"Hoy faltan estudios de opinión validados para entender y saber que tan importante será el consumo de este tipo de carnes, pero hay una tendencia en alza", dijo a este diario, el director del Instituto de Prospectiva y Políticas Públicas del INTA, Diego Gauna, pero "por el lado argentino no debería haber problema dado que tenemos otro tipo de consumo puesto que acá la hamburguesa no tiene tanta demanda y difícilmente se pueda reflejar en un bife de chorizo".

Gauna se refiera a que esta muy lejano que el sabor, textura o marmolado que tienen las carnes de origen animal puedan elaborarse en un laboratorio. Hay que decir que la carne sintética es aquella que está producida por medio del cultivo de células.

Según el INTA, para producir un kilo de carne de laboratorio deben producirse aproximadamente 50.000 millones de células fuera del animal (ex vivo), replicando in vitro la formación de fibras musculares, que luego se cosechan y procesan. Unas 20.000 de estas hebras musculares son las que componen una hamburguesa de tamaño regular.

Desde la Asociación Argentina de Angus no ven como amenaza el giro que se está dando. En ese sentido su director ejecutivo Javier Martínez del Valle argumento que "el modelo de producción de la carne argentina criado con pasturas naturales es lo que hoy piden los mercados precisamente naturistas de otros países, por ende el cambio de actitud hacia una dieta mas saludable es una oportunidad para todos".

Indudablemente hay un transición impulsada no sólo por los grupos ambientalistas de ir hacia lo mas saludable sino también por la nueva generación (millennials) que se preocupa por el no al maltrato animal. En ambos casos se busca alternativas de nutrición.

La ganadería argentina debe modificar su producción. Para eso debe aumentar su trazabilidad respondiendo al pedido de los consumidores que cada vez mas quieren saber lo que se llevan a la boca.