Una fintech es un modelo de negocio que busca dar soluciones financieras apalancadas en el uso de la tecnología. Estas empresas, que son cada vez más frecuentes en América Latina, ya tienen un espacio ganado en Estados Unidos y Europa.

En Argentina también están comenzando a pisar fuerte. En los últimos doce meses de operaciones la compañías del sector realizaron en conjunto más de 43 millones de transacciones, con una tasa de crecimiento del 110% anual.

Alejandro Cosentino, vicepresidente de la flamante cá- mara del sector y titular de Afluenta, explicó que “las trece empresas que formamos la cámara generamos 3.376 empleos en forma directa y más de 90.000 en forma indirecta. Creemos que existe un potencial enorme para nuestra actividad, a la que siguen sumándose nuevos jugadores, que esperamos recibir en la Cámara Argentina de FinTech”.

El sector incluye a diferentes segmentos de negocios, entre los que se encuentran préstamos, financiamiento colectivo, inversiones, asesoramiento financiero, seguros, pagos y transferencias, monedas digitales-blockchain y seguridad informática.

En la entidad están presentes algunas empresas que exportan conocimiento y know-how argentino. La educación es un objetivo clave de la cámara. Por eso tienen previsto generar espacios de difusión, como ciclos y capacitaciones sobre diferentes temáticas del sector, así como conferencias con referentes locales y mundiales en FinTech.

La primera actividad será en el mes de diciembre y girará en torno de tema bitcoins. Panorama regional En América latina existen alrededor de 800 fintech.

En Argentina hay casi ochenta empresas, versus las 300 que ya operan en mercados más maduros como Brasil y México y algo más que las cincuenta de Perú. Jimmy Lui, gerente Accenture, asegura que es cuestión de tiempo para que otros mercados como el peruano, el chileno y el colombiano alcancen una madurez que permita la proliferación de estas startups.

“Los ecosistemas más maduros no son mágicos, sino una combinación de palancas, dinero y voluntad. Es cuestión de tiempo. Es un futuro inevitable”. Aunque no son negocios ilegales, las fintech aún no cuentan con marcos regulatorios en todos los países en los que operan.

Sin embargo, Lui asegura que esta situación es normal, pues la tecnología avanza más rápido que los reguladores. Asimismo, sostuvo que en el caso brasileño, las corporaciones y los bancos fueron los grandes impulsores de este tipo de negocios. Incluso, explicó que se han creado programas de inversión para las fintech, que poco a poco, son vistas por las grandes compañías cada vez más como proveedores.

De una reciente encuesta realizada por la consultora PwC se desprende que el 83% de los bancos que están en el país espera ampliar sus asociaciones con las fintech. Incluso, en los últimos meses, se han conocido proyectos de bancos digitales que comenzarán a operar el país.

Estos jugadores también pueden transformarse en grandes candidatos para que las fintech cierren alianzas.