El tráfico de pasajeros de las aerolíneas latinoamericanas en octubre fue el más débil de los últimos nueve años: cayó 0,6% a nivel interanual, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

El sector había tenido un crecimiento positivo de 0,9% en septiembre, pero al mes siguiente se hundió; IATA atribuye esto al deterioro de las condiciones económicas y el estallido de crisis sociales y políticas en algunos países de la región, tales como Chile, Bolivia y Ecuador.

Además, el estudio sostiene que los aspectos económicos de la región fueron clave y contribuyeron a los resultados negativos, ya que la capacidad ofrecida también cayó, en este caso un 2,3%, aunque el factor de ocupación aumentó 1,4 puntos porcentuales para alcanzar 81,4%.

A nivel global, la demanda (medida en ingresos totales por kilómetro de pasajeros o RPK) aumentó 3,4% interanual. Esto muestra una modesta desaceleración desde el crecimiento del 3,9% registrado en septiembre, debido a un rendimiento del tráfico más suave en los mercados nacionales.

La capacidad ofrecida de octubre aumentó en un 2,2% y el factor de ocupación subió 0,9 puntos porcentuales a 82%, un récord para octubre.

"El crecimiento del tráfico continúa deprimido en comparación con los niveles históricos de crecimiento a largo plazo, lo que refleja que la actividad económica moderadora continua en algunos mercados clave y la caída de la confianza empresarial", explicó Alexandre de Juniac, director general y CEO de IATA.

En este sentido, destacó que "sin embargo, el hecho de que el tráfico está creciendo es positivo, y la industria continúa haciendo un excelente trabajo para maximizar la eficiencia de los activos, como se muestra en el factor de carga récord".

Durante octubre, el tráfico de pasajeros internacional aumentó 3,2% en comparación con el mismo período del año pasado, sin cambios respecto del desempeño de septiembre de este año.

Salvo por América Latina, todas las regiones registraron aumentos. Las aerolíneas de Medio Oriente lideraron en este ámbito por primera vez desde junio de 2018. La capacidad ofrecida subió 1,6%, y el factor de ocupación aumentó 1,3 puntos porcentuales a 81%.