Ferrari estrenó su primer eléctrico y encendió una pelea por el futuro de la marca
La Luce cuesta USD 640.000, cayó mal entre fanáticos e inversores, pero Ferrari asegura que ya recibe pedidos de clientes nuevos y tradicionales.
Ferrari presentó la Luce, su primer auto completamente eléctrico, y abrió una discusión que excede a un modelo de USD 640.000. La marca de Maranello mostró un vehículo de cinco plazas, diseño minimalista y tecnología desarrollada junto a LoveFrom, el estudio fundado por el exjefe de diseño de Apple Jony Ive, y la reacción fue inmediata: críticas de fanáticos, dudas de analistas, caída de la acción y una defensa cerrada del CEO Benedetto Vigna.
La Luce llega con una autonomía declarada de 530 kilómetros, una batería de 122 kilovatios hora, cuatro motores, aceleración de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y una velocidad máxima superior a los 310 km/h. También incorpora un sonido de motor reproducido por parlantes, audible dentro y fuera del auto, que Ferrari definió como "auténtico" porque amplifica directamente el sonido de los motores eléctricos.
Pero la discusión no empezó por la ficha técnica. El conflicto se concentró en una pregunta más incómoda para Ferrari: si un eléctrico de diseño sobrio, casi silencioso y con cinco plazas puede cargar con el peso simbólico del Cavallino Rampante.
Un diseño que dividió a fanáticos, analistas e inversores
La presentación de la Luce golpeó a Ferrari en el mercado. La acción cayó hasta 8% en la rueda del martes en Milán, antes de recortar la baja a 6%, en una señal de cautela entre los inversores. Antes del lanzamiento, la automotriz estaba valuada en 56.000 millones de euros.
El modelo también generó ruido entre seguidores de la marca. Algunos usuarios compararon su diseño con un "juguete de madera de IKEA" y otros lo acercaron a vehículos eléctricos mucho más baratos, como el Nissan Leaf. Pierre-Olivier Essig, jefe de research de AIR Capital, escribió en una nota para clientes citada por Bloomberg que la Luce parecía una "mezcla entre un Honda Accord EV y un Tesla 3" y resumió la incomodidad con una frase seca: "Estamos perdidos en la traducción con la nueva estrategia de Ferrari".
La crítica más dura llegó desde adentro de la historia de la compañía. Luca Cordero di Montezemolo, expresidente de Ferrari, dijo a la agencia italiana Askanews: "No puedo decir lo que realmente pienso: dañaría a Ferrari. Corremos el riesgo de destruir una leyenda. Lo siento mucho". Después agregó: "Sáquenle el Cavallino Rampante. Al menos los chinos no copiarán este auto".
El viceprimer ministro y ministro de Transporte de Italia, Matteo Salvini, también cuestionó el modelo en redes sociales: "Eléctrico, escandalosamente caro (¡550 mil euros!) y, desde el punto de vista estético, habla por sí mismo". Y remató: "Parece cualquier cosa menos un auto del Cavallino Rampante. ¿Y se supone que esto es 'innovación'? Quién sabe qué diría Enzo Ferrari".
Vigna defiende el precio: "La innovación se paga"
Frente al rechazo, Vigna salió a defender la apuesta. En un evento en Módena, el CEO aseguró que Ferrari ya recibe pedidos por la Luce, aunque no informó cifras. "Miren a la gente que nos escribe, a la gente que hace pedidos", dijo. "Algunos son clientes existentes y otros son nuevos".
El ejecutivo también rechazó las comparaciones con otros eléctricos. "La Ferrari Luce no tiene nada que ver con los autos eléctricos que viste de otros jugadores", afirmó. "Tenés que verla y manejarla para entender que no fue copiada: ni los interiores, ni el exterior, ni el rendimiento".
La defensa incluyó una explicación sobre el precio. "La innovación se paga", sostuvo Vigna. "Si no pagás por la innovación, perjudicás a las personas que trabajan en ella, a la cadena de suministro que la hace posible y a la tecnología misma".
El CEO reconoció, de todos modos, que Ferrari pudo haber contribuido al rechazo por la estrategia de comunicación. La marca desplegó una presentación en tres etapas durante varios meses y concentró mucha atención sobre su primer eléctrico. "Tal vez hubo una exposición excesiva de la Luce", admitió. "Tal vez algunas personas entendieron que Ferrari iba a ser solo eléctrica".
Después marcó el límite de la transición: "Vamos a seguir haciendo todos los tipos de motorizaciones. La respuesta final viene de los clientes".
El auto para quienes nunca pensaron en una Ferrari
La Luce no parece dirigida al comprador clásico que asocia Ferrari con motores ruidosos, diseño agresivo y tiempos de vuelta. La lectura de mercado que rodea al modelo apunta a otro público: nuevos ricos del mundo tecnológico, coleccionistas de objetos de diseño, usuarios de lujo silencioso y clientes que valoran la marca, pero no necesariamente el teatro mecánico de un superdeportivo.
El planteo apareció con claridad en Forbes, donde el análisis ubicó a la Luce más cerca de una revista de moda o diseño industrial que de la sección tradicional de autos. La hipótesis es que Ferrari no buscó convencer a los puristas, sino abrir una puerta a compradores que antes no hubieran considerado un auto de Maranello.
Ese público, según esa lectura, no necesita exhibir el dinero con un motor ensordecedor. Puede elegir ropa de alta calidad sin logos visibles, renovar cada año el iPhone más caro, usar una cámara Leica de cuatro cifras y valorar un objeto por su tacto, su diseño y su experiencia de uso. Para ese universo, la Luce funciona menos como ruptura y más como acceso: una Ferrari sin el ruido de una Ferrari.
Justin Lunny, fundador y CEO de Everrati, una firma británica que electrifica autos clásicos, lo expresó en esa dirección. "La Ferrari Luce destaca un cambio más grande en el lujo automotor: la electrificación puede ser una estrategia de adquisición de clientes, no solo una estrategia regulatoria o tecnológica", dijo.
Lunny también apuntó a California como un territorio clave para ese cruce entre diseño, tecnología, sustentabilidad y lujo. "Para muchos de estos clientes, una Ferrari eléctrica puede ser más relevante que una tradicional", afirmó.
Una apuesta eléctrica en un mercado que pisa el freno
La Luce aparece en un momento complejo para los vehículos eléctricos de alta gama. Porsche y Lamborghini moderaron sus planes de electrificación, mientras Ford y Stellantis asumieron cargos multimillonarios vinculados a la reversión de sus programas de producción eléctrica.
Ferrari ya había preparado el terreno. En 2024 abrió una fábrica de USD 230 millones en su sede italiana para producir eléctricos, híbridos y vehículos tradicionales. La empresa, sin embargo, redujo el objetivo de electrificación que había trazado para 2030. Ahora proyecta una línea compuesta por 40% de modelos con motor de combustión interna, 40% híbridos y 20% completamente eléctricos. En 2022 había previsto 40% eléctricos, 40% híbridos y 20% a combustión.
La Luce, entonces, no significa un reemplazo total del ADN mecánico de Ferrari. Sí marca una prueba de tensión: hasta dónde puede estirarse una marca construida sobre sonido, velocidad y herencia deportiva para hablarle a clientes que buscan otro tipo de lujo.
Vigna lo planteó como una señal de liderazgo: "Estamos convencidos de que una empresa demuestra su liderazgo cuando tiene el coraje de atreverse y asumir el desafío de las nuevas tecnologías. Ferrari Luce nació precisamente de este desafío, ofreciendo nuestra visión inédita de la electrificación".
La pregunta quedó abierta en el mercado, en los foros de fanáticos y en la propia historia de Ferrari. Por ahora, la Luce no solo encendió sus motores eléctricos: también puso a prueba cuánto pesa todavía el rugido en una marca que aprendió a vender deseo antes que autos.
- Com.Ven.Var. %
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