Entre la fábrica cerrada y la vida en pausa, el drama de los despedidos de Fate
Los trabajadores continúan en la planta a la espera de la reapertura mientras organizan ollas y reciben ayuda solidaria, atravesados por deudas, enfermedades y la incertidumbre laboral.
Los trabajadores de Fate siguen a la espera que la empresa acate la Conciliación Obligatoria y reabra. Mientras tanto, permanecen en la fábrica, con la solidaridad de organizaciones sociales, políticas y organizando desde ollas populares y hasta recitales solidarios. Detrás de cada uno de los 920 despidos hay una historia, una necesidad, hay enfermedades graves y hasta un padre desesperado que no sabe cómo pagará la fiesta de 15 años de su hija. BAE Negocios reunió más historias conmovedoras de despedidos.
Alejandro Assumma tiene 49 años, trabajó durante 21 años en el sector Vulcanizado de Fate. Habla con pasión y orgullo de su trabajo, cuenta que Vulcanizado es donde se termina de cocinar la cubierta, se le hace la inspección y va al depósito.
Estaba de vacaciones en Córdoba cuando se enteró del cierre y de su despido. Alejandro contó a BAE Negocios: "Está muy jodido, la reinserción es muy compleja. Soy un laburante, tengo secundario, se instalar aires acondicionado, pero no veo salida laboral. Tengo muchos compañeros que se fueron con retiro y se compraron un auto y trabajan con las aplicaciones, otro vende ventiladores".
Está firme junto a sus compañeros en la fábrica esperando la reapertura. "Tratamos de organizarnos y nos vamos rotando. Prefiero estar en la fábrica que en mi casa sin poder hacer nada. Necesito volver a trabajar, mi mujer es maestra y gana $600.000. Entre las cosas que más me preocupan, mi nena Isabela cumple 15 años, le íbamos a hacer una fiesta en un salón, ya alquilamos, pero no sé cómo voy a hacer para pagar todo lo que me falta. Me falta pagar mozos, comida, no sé que hacer", explicó Alejandro Assumma.
Ese tema lo desvela, por eso acompaña a sus compañeros en el reclamo de poder volver a trabajar. No pueden creer la solidaridad que reciben, la gente del barrio conocido como Fate les acerca pizza, empanadas, los acompañaba mucho. Saben que si Fate no reabre, para ellos también es el fin.
"No puede cerrar una planta después de 86 años que las pasó a todas. Tiene que hacer una solución y una continuidad productiva. Hacíamos 5000 cubiertas por día para todo: auto, tractor, camioneta, colectivo. Nos cambiaron el sistema de trabajo y aceptamos, hace 16 meses que no nos aumentan, trabajamos mañana, tarde, noche. Es un trabajo duro, hay muchos compañeros con problemas de salud o que tuvieron accidentes. Tengo un compañero que en mi turno perdió un brazo en 2015. Se rompe la espalda porque las cubiertas son muy pesadas", relató Alejandro.
El hijo de un trabajador tiene la misma enfermedad de crecimiento que tenía Lionel Messi
Jonatan Márquez es un trabajador despedido de Fate que tiene 38 años, fue de los últimos en entrar, ingresó hace 5 años en la pandemia. Trabajaba en la parte de terminación, revisaba las cubiertas y las controlaba. No pierde la esperanza, cree la fábrica debe reabrir. Su mayor preocupación es cómo hará con la obra social de su hijo que tiene una enfermedad compleja Panhipopituitarismo por hipoplasia hipofisiaria, similar a la que que tuvo Lionel Messi.
"Mi hijo Ciro tiene 12 años y se inyecta hormonas de crecimiento y también tiene hipotiroidismo. No me puedo quedar sin obra social, necesito seguir con el tratamiento. Mi señora está desempleada. Necesitamos trabajar en blanco por el medicamentro del nene. Si me quedo sin obra social, como tiene una enfermedad preexistente me cobrarán mucho más. Hace 16 meses que no nos daban ni un aumento, pero yo venía todos los días por el remedio de mi hijo", explicó el trabajador Jonatan a BAE Negocios.
Ciro necesita el tratamiento porque está respondiendo muy bien, con 12 años, ya tiene 1,56 centímetros y con las hormonas seguirá creciendo. "Ciro juega a la pelota, es delantero, yo soy el DT. Lo anotamos en natación porque tiene que hacer mucho deporte. Con mi señora Camila, hace 14 años que estamos juntos, soñamos con verlo estudiar para que tenga un futuro. Necesito volver a trabajar", repitió desesperado
Las historias que se escuchan son drámaticas. Cuidar a un hijo discapacitado sin obra social es imposible por los costos. La lista de trabajadores despedidos de Fate con discapacidad es interminable.
Federico tiene 40 años, y trabajó 15 años en la fábrica de Fate en la parte de vulcanizado, en la limpieza del molde. Lleva más de media vida trabajando en fábricas.
"Necesito entrar a trabajar, mi hijo Felipe tiene 8 años y es discapacitado sufre del síndrome de Coffin Siris (SCS) tiene hipoacusia bilateral, tiene un retraso madurativo y necesita asistencia las 24 horas porque tiene botón gástrico. Necesitamos la obra social. Le tenían que hacer una operación para tratar de que vuelva a escuchar", suplicó Federico.
Su mujer, su compañera, lo acompaña siempre. Va a la fábrica y le hace el aguante mientras él reclama, junto a sus compañeros, por sus derechos. Cuando no tiene con quién dejar a Felipe lo lleva, para que vea a su papá y lo acompañe.
Son muchas las mujeres que van con sus hijos a llevarles algo de comer, que muchas veces amasan con sus propias manos. Una forma de enseñarles desde chicos, cómo se defienden sus derechos.
- Com.Ven.Var. %

