La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner presentó su defensa en la causa Vialidad y afirmó que el atentado que sufrió el 1° de septiembre fue parte de un paso más allá de una campaña de "estigmatización" que sufre por parte del Poder Judicial y los medios de comunicación.

"Creía que era para estigmatizarme, proscribirme, denigrarme, difamarme, calumniarme, pero a partir del primero de septiembre me di cuenta de que puede haber otra cosa más atrás de todo esto, porque de repente es como que desde el ámbito judicial se da licencia social para que cualquiera pueda pensar y hacer cualquier cosa".

Con respecto a los "Copitos", los detenidos por haber participado en diferentes instancias del intento de asesinato que sufrió, aseguró que "nadie puede pensar que esa banda tuvo la autoría intelectual de lo que hicieron".

En este marco, recordó el ataque a piedrazos que sufrió en su despacho, cuando se encontraba junto a su hijo Máximo Kirchner, el senador Oscar Parrilli y la senadora Anabel Fernández Sagasti, el cual "fue destruido literalmente durante más de 40 minutos de apedreadas sin que nadie, ninguna fuerza de seguridad de la república argentina, ni las locales ni las nacionales, impidieran que fuera destrozado". 

Atentado a Cristina Fernández de Kirchner 

"Hay una causa, con la misma jueza (María Eugenia Capuchetti), que ahora tienen a los que intentaron matarme disparando a 15 centímetros de mi cara una pistola", enfatizó en el discurso.

En el relato, además, añadió: "Previo a la jornada de la Memoria del 24 de marzo aparecieron afiches en toda la ciudad con un cartel de asesina y mi rostro, en una foto como las que siempre suelen poner. Siempre aparezco fea, mala, enojada, horrible, todo parte de una campaña". La vicepresidenta señaló que aquel afiche, además, decía 35.000 "porque claro, tenía que tener 5 mil más que los 30.000, y asociado, además, a la vacuna y a la pandemia". 

"El juez local cinco meses tuvo la causa y se negó sistemáticamente a los pedidos del fiscal de la causa, que pidió la indagatoria de las personas que había individualizado como que podían tener responsabilidad: en el haber encargado los afiches, y en el haberlo pegado. Ahora se declaró incompetente ni bien me presenté como querellante", dijo Cristina Fernández. 

La puerta de la casa de Cristina 

La mandataria enfatizó que la única puerta que se conoce en la República Argentina es la de Juncal y Uruguay, puerta de entrada principal a su departamento en la Recoleta. "No sé cuántos expresidentes, exministros hay, pero la única casa que se conoce es la de Juncal y Uruguay, ahí mismito donde me quisieron pegar el tiro". 

"Ese día el fiscal terminaba su histriónico alegato, y sabemos ahora por las noticias que aparecen todos los días en los medios de comunicación, con los mensajes que intercambiaban quiénes forman parte de la banda, que es la banda de autores materiales, lo tengo clarísimo eso, nadie puede pensar que esa banda planificó, ideó la autoría intelectual lo que me hicieron", detalló Cristina sobre el atentado que tuvo en la puerta de su casa el 1° de septiembre. 

"El intercambio que tuvieron esos dos jóvenes cuándo terminó el fiscal Luciani dijo: '¡Ah se les acabó la joda!', y esto es crear un clima también en el que se ha contribuido, cuando se hablaba de las tres toneladas, y no, no eran tres toneladas de pruebas, se vio en el juicio, pero lo que si hay en la vida de los argentinos y especialmente en la mía, son 30 toneladas de tapas de Clarín, de La Nación y de alguna otra revista semanal", señalo. 

Referido a las publicaciones, Cristina Fernández de Kirchner indicó que por ese medio se va creando y estigmatizando a una persona "que no por casualidad es mujer, porque la verdad que también mi condición de mujer ayuda".