DNU 846

Presión a Villarruel: la oposición quiere abrir el Senado este jueves para bajar el DNU de canje de deuda

Villarruel deberá intentar cerrar el recinto hasta el Presupuesto 2025 para que no deroguen el segundo DNU de Milei y de la historia. Si mañana Diputados lo rechaza, el Senado estará a un paso de bajarlo

La vicepresidenta Victoria Villarruel volverá al centro de la escena desde la sanción de la Boleta Única de Papel y el rechazo del aumento a los fondos reservados de la SIDE si mañana en Diputados avanzan con bajar otro DNU del presidente Javier Milei. Se trata del 846/2024 que flexibiliza el canje de deuda: según fuentes parlamentarias, los 33 de Unión por la Patria están juntando los votos para ir al recinto este mismo jueves y la vice deberá probarse, de nuevo, postergándolo hasta el fin de las ordinarias. “Vamos a cuidar todo para no tener problemas”, es lo único que pueden asegurar sus allegados, ante el delicado panorama que se asoma el martes en la Cámara baja.

 

Como explicó este diario, se trata de un DNU que habilita al Ejecutivo a renegociar deuda en moneda extranjera, sin pasar por la autorización del Congreso y sin necesidad de cumplir con las condiciones que impone la Ley de Administración Financiera. “Sus maniobras constituyen un robo a cara descubierta en la Argentina. No vamos a reconocer la deuda congelada en estas condiciones”, expuso el senador José Mayans en una conferencia de prensa que dieron en septiembre en conjunto con los diputados kirchneristas, en pos de rechazar la norma. Se llamaron al silencio, desde ese entonces.

Fue por pedido de la autoproclamada presidenta del Partido Justicialista, Cristina Fernández de Kirchner, que durante la última semana aceleraron el proceso parlamentario para voltearlo. La iniciativa corrió por parte de la Cámara de Diputados al incluirlo en el temario de la sesión especial convocada para este martes a las 15, que tiene por objetivo, principalmente, aprobar la reforma de los DNU. El bloque que conduce Germán Martínez condicionó su respaldo a que incluyan el rechazo del 846 y, si lo logran, el Senado quedaría a un paso de derogarlo.

Sería del segundo DNU que anula el Congreso en la historia, desde la ley 26.122: ambos bajo la gestión libertaria. El primero fue el que le aumentó $100.000 millones a la secretaría que dirige Sergio Neiffert, hombre del asesor presidencial, Santiago Caputo. En esa oportunidad, la vice se vio acorralada por la necesidad de abrir el recinto para aprobar la reforma política y eso la dejó sin margen para seguir estirando su tratamiento. Si bien no asoman especial optimismo con el canje de deuda, al oficialismo le juega a favor el reloj de las ordinarias.

El 30 de noviembre es el último día del año legislativo y el Gobierno solo prevé pedir extraordinarias en la Cámara alta, de ser necesario, para terminar con la sanción del Presupuesto 2025. Con ese cronograma ajustado, la oposición del Senado quiere avanzar rápido sobre el DNU e ir este jueves a las 14 a rechazarlo. Necesitan 37 para tener quórum: solo cuatro más los que ya cuentan en UxP. Los radicales Pablo Blanco y Martín Lousteau podrían colaborar con la iniciativa, según el peronismo, pero igual necesitan asegurarse de otros dos aportes.

El proyecto para modificar la reglamentación de los DNU, la otra propuesta que, a priori, aprobaría la Cámara baja mañana, no podrá tener el mismo tratamiento express, puesto que se necesita un dictamen de comisión que, además, en el Senado debe estar listo siete días antes de la sesión. El DNU, en cambio, tiene el plazo de la Bicameral de Trámite Legislativo vencido hace semanas y puede ser elevado a Cámaras con mayoría simple. Para emplazar el tratamiento en comisiones de un proyecto de ley, en cambio, tendrían que tener dos tercios.

En el Senado, los radicales de Eduardo Vischi y los aliados de los partidos provinciales, Juan Carlos Romero y Carlos Espinola, en el pasado han colaborado con la vice para, aunque sea, postergar los reveses opositores en el recinto. Lo lograron con el proyecto de jubilaciones y el DNU de la SIDE, pero solo pudieron darle tiempo a Milei y con eso no bastó: pero en esta oportunidad, el tiempo lo es todo. El desafío será cerrar el Senado hasta el Presupuesto, algo que Villarruel todo el año se rehusó a hacer. De su entorno se atajan de que la mayoría opositora la deja sin mucho margen para frenarlos, aunque le cueste el vínculo con el Ejecutivo: la oposición cuenta con eso para que no tenga más remedio que llamar al recinto.

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