El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, será el protagonista destacado del cierre del congreso de la Central de Trabajadores de la Argentina ( CTA) que lidera Hugo Yasky. Dato político de realce es que esa bloque gremial dará el primer paso hacia su regreso a la CGT, tras 28 años de su desprendimiento, ya que, como anticipó BAE Negocios, se aprobará la moción respectiva para ese retorno que podría rubricar una página de la siempre complicada "unidad del movimiento obrero".

El evento de la CTA tendrá lugar en el microestadio del club Lanús y además de Fernández se confirmó la asistencia de Hugo Moyano, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Palazzo, entre otros. Tanto esos dirigentes sindicales como candidatos y dirigentes políticos de extracción justicialista o adherentes al FDT realzaron desde hace meses, y sobre todo post PASO, la necesidad de aglutinar en la mayor medida posible al movimiento obrero para terminar con la dispersión que signó la vida sindical de las últimas décadas.

La segunda lectura y también relevante es que entre los estrategas políticos del Frente se mensura que la gestión por venir exigirá consensos y diálogo con organizaciones sindicales, en virtud del "descalabro económico" que recibirán a partir de diciembre. La escisión de la CTA comenzó en 1989 cuando el sector de "los Gordos", afín al menemismo cobró fuerza en la CGT y con ayuda del gobierno de la época logró el desplazamiento en la conducción de Saúl Ubaldini, que resistía al disciplinamiento de la central gremial.

El primer secretario general fue el estatal Víctor De Gennaro y lo sucedió el docente Yasky, quien alineó a la CTA a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Esta situación detonó la fractura de la central y la creación de la CTA Autónoma, bajo la conducción de Pablo Micheli, que mantuvo una postura crítica del kirchnerismo.