Diego Santilli negocia con gobernadores un acuerdo clave para eliminar las PASO
La Casa Rosada analiza un esquema que preserve el poder territorial de los mandatarios y fortalezca la candidatura presidencial de Javier Milei.
Diego Santilli inició una ronda de negociaciones con gobernadores y bloques aliados para conseguir los votos que permitan aprobar la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), uno de los principales objetivos políticos del Gobierno de cara a las elecciones de 2027. En la Casa Rosada consideran que esa reforma constituye una condición indispensable para la estrategia electoral.
La prioridad del nuevo jefe de Gabinete consiste en construir acuerdos con los mandatarios provinciales, quienes cuentan con legisladores decisivos en el Congreso. En el Gobierno resumen esa necesidad con una definición que expone la importancia que le asignan a la iniciativa: "Si no sacamos las PASO, Milei no reelige".
Las concesiones que reclaman los gobernadores
Para alcanzar ese objetivo, el Ejecutivo puso sobre la mesa un esquema de acuerdos electorales con los gobernadores. La propuesta contempla que los aliados conserven identidad propia en las categorías legislativas provinciales o nacionales, mientras acompañan la candidatura presidencial de Javier Milei. En la Casa Rosada presentan esa alternativa como un mecanismo para reunir los apoyos necesarios sin obligar a esos espacios a integrarse plenamente a La Libertad Avanza.
La negociación también incluye otro punto de interés para las provincias. Los gobernadores buscan preservar su poder territorial con vistas a 2027 y, a cambio del respaldo parlamentario, plantean distintos pedidos a la Nación. Entre los principales reclamos aparecen fondos para obras públicas, mayores transferencias por coparticipación, Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y el pago de deudas pendientes, como las correspondientes a cajas previsionales provinciales.
El esquema de listas compartidas
En ese contexto, la administración nacional analiza un sistema de listas compartidas o bi-listas que permita a partidos aliados, sectores provinciales, radicales, dirigentes del PRO e incluso fuerzas vecinales presentar candidatos propios para cargos legislativos, aunque todos acompañen una única fórmula presidencial encabezada por Milei. El objetivo consiste en facilitar entendimientos sin obligar a esos espacios a resignar representación política en sus distritos.
La discusión también contempla escenarios particulares según cada provincia. Una de las alternativas plantea que La Libertad Avanza no presente listas legislativas propias en aquellos distritos donde un aliado tenga mayor fortaleza electoral. A cambio, ese espacio respaldaría la candidatura presidencial del actual mandatario y sostendría el entendimiento durante la campaña.
El planteo responde a un diagnóstico compartido por buena parte del oficialismo y varios espacios opositores no peronistas. En ese análisis consideran que ningún sector, salvo un eventual peronismo unificado, reúne condiciones suficientes para disputar la Presidencia con posibilidades reales. Por ese motivo, numerosos gobernadores, dirigentes del PRO, referentes radicales y partidos provinciales priorizan conservar o ampliar su representación legislativa antes que competir por la Casa Rosada.
Esa estrategia también explica el interés que despierta el nuevo esquema electoral. Para muchos dirigentes provinciales, respaldar la candidatura presidencial de Milei a cambio de mantener autonomía en las listas legislativas constituye una alternativa más conveniente que negociar lugares dentro de las nóminas libertarias.
La hoja de ruta del Gobierno
La estrategia oficial contempla dos etapas bien diferenciadas. La primera apunta a construir consensos con gobernadores y bloques legislativos para aprobar la reforma política. La segunda prevé un regreso a una campaña con mayor nivel de confrontación una vez resueltas esas negociaciones. "Una vez que salga la reforma política y se cierren algunos acuerdos con gobernadores, vuelve el Milei radicalizado", sostienen en el oficialismo.
En paralelo, la Casa Rosada redefine el discurso electoral. En distintos despachos aseguran que la campaña girará alrededor de la estabilidad económica, la desaceleración de la inflación, la recuperación del salario, el acceso al crédito, la seguridad y las reformas impulsadas por el Gobierno. Sin embargo, otros funcionarios consideran que el Presidente deberá endurecer nuevamente el tono para consolidar su base electoral.
Las próximas reuniones
En los próximos días, Santilli retomará la actividad parlamentaria con una reunión junto al bloque de La Libertad Avanza y fuerzas aliadas en el Senado. El encuentro buscará destrabar el tratamiento de la Ley de Zonas Frías y acelerar la discusión de la reforma electoral, dos iniciativas que Karina Milei definió como prioritarias durante su último encuentro con legisladores oficialistas. En el Gobierno admiten que todavía faltan votos y reconocen que la posición de los gobernadores resultará decisiva.
El nuevo jefe de Gabinete también encabezará junto a Karina Milei su primera reunión de mesa política desde que asumió el cargo. Además, acompañará al Presidente durante el viaje oficial a Tucumán por el Día de la Independencia. En la Casa Rosada buscan que esa actividad funcione como un gesto político hacia los mandatarios provinciales, aunque descuentan que varios de ellos no participarán porque encabezarán los actos oficiales en sus respectivas provincias.
A partir de septiembre, el oficialismo buscará instalar con mayor intensidad el clima electoral y profundizar la campaña sobre la base de las reformas aprobadas y aquellas que todavía intentará impulsar en el Congreso. La hoja de ruta combina gestión, negociación política, cambios administrativos y acuerdos con los gobernadores. El éxito de esas conversaciones también condicionará la posibilidad de aprobar la reforma electoral, una iniciativa que el Gobierno considera determinante para la reelección de Javier Milei en 2027.


