"¿Por qué esta magnífica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil, nos aporta tan poca felicidad? La respuesta es ésta, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino"
Albert Einstein

Los procesos tecnológicos a veces avanzan de forma tal que nos dejan sin capacidad de respuesta. Incluso con el paso de las generaciones, cada cinco años, los procesos de aferencia sensorial y de respuesta intelectual se modifican. Hoy, un joven de veinte años maneja diferentes y muchas veces deficientes capacidades cognitivas, comparativamente con un adolescente de quince. Poco queda para los más adultos anquilosados en el pasado pre-informático.

Sin embargo, todos los grupos etarios tenemos capacidad de respuesta a cuestiones tecnológicas básicas. Existe en todas las edades plasticidad neuronal y capacidad de respuesta de aprendizaje a técnicas nuevas. Acontece aún en los adultos mayores, ya que manejan smartphones, mensajes de texto, cámara de fotos, mails, computadoras, home banking, cajeros automáticos, firmas electrónicas, entre otras cuestiones. El adulto siempre con menor performance que un joven, en cuanto a sus capacidades cognitivas de aprendizaje. Pero ello no implica que no pueda incorporar procesos medianamente complejos, conocer nuevas técnicas y así poder "corporizar" aprendizajes computacionales.

Sostenemos incluso hasta adultos mayores la capacidad de respuesta de aprendizajes informáticos simples. Muchas veces es la resistencia a los cambios la que implica la imposibilidad de adaptarse a nuevas posibilidades tecnológicas. Pero, ¿quién imagina hoy no manejar la web, mails, mensajes, una plataforma para ver películas o una firma electrónica?

Existe un sistema cognitivo que recibe los miles de estímulos que llegan al cerebro que se conoce como "sistema sensorial" y que sustenta funciones conscientes e inconscientes. Cuando estas aferencias se hacen conscientes, se las llama "percepción", para luego llegar al reconocimiento cognitivo de la información, lo cual se llama una "gnosia". Esta última es el reconocimiento autobiográfico de un sentido. Es decir, percibir es describir un cielo como un fondo azul con manchas blancas; en cambio, la gnosia visual del cielo es describir nubes sobre un cielo azul.

Percibimos miles de estímulos sensoriales durante cada día, que deben reconocerse como una funcionalidad que nos acerca a la realidad. Esta última será subjetiva, con cada impronta sensorial y cognitiva personal, pero dentro de un contexto medio que todos acepten estar vivenciando. Existen sistemas cerebrales organizadores de estos procesos que ordenan las miles de informaciones, le otorgan criterios de verdad y las interrelaciona, controlando que toda funcionalidad y la toma de decisión consecuente sean las correctas o por lo menos la efectiva; desde caminar hasta resolver un problema de procedimiento tecnológico.

Actualmente, a partir de la creación de la realidad virtual, se estudian muy profundamente los mecanismos que pueden ser utilizados para esta cuestión. La informática, la inteligencia artificial y realidad virtual nos llevan a sentir instancias que no suceden en el contexto real, aunque sí impactan en los sentidos. Es decir, nos generan un engaño sobre el cerebro, aunque pueden ser de gran utilidad, como practicar manejo, un deporte, rehabilitar un paciente neurológico, simular un vuelo o una cirugía, o simplemente metaforizar una firma digital.

Educando al sistema cognitivo-emocional, a través de una sensación que memorizamos en el sistema inconsciente, es posible realizar un aprendizaje gracias a esa exposición y bajar el nivel de estrés a ella. Mejorar así cualquier performance de procedimiento motor, haciéndolo más operativo, se vuelve más probable y cercano.

El grupo liderado por el científico S. Ganesh del Riken Brain Science Institute observó que al jugar un juego de avatar se prende, en la resonancia funcional, un sector del cerebro muy específico: el giro angular izquierdo; relacionado con la corporización de las sensaciones. Actualmente muchos estudios muestran al cerebro recibiendo información corporal, no solo desde los sentidos, sino de toda la actividad motora consciente e incluso inconsciente. Le da órdenes al cuerpo y además recibe información del mismo sobre cómo se encuentra y trabaja, en una especie de círculo vicioso.

El medio ambiente que se relaciona con nuestro organismo actúa sobre nosotros. Sentidos como el tacto y la visión influyen muy activamente en el sistema nervioso, sirviendo para la actividad cotidiana del niño, pero también en el desarrollo de la actividad motriz sensorial y cognitiva. Con cada movimiento e imagen se producen premisas espaciales, ya desde el comienzo de la vida. Esto provoca que se incorpore cada acto aprendido como un especie de avatar, una extensión del cuerpo a través de un instrumento. Así lo vive el sistema nervioso y el cuerpo funcionalmente.

Los sistemas motores, que manejan todos los movimientos de los músculos, reciben también información silenciosa ("propiocepción") que, sin embargo, condiciona la actividad cognitiva. Así, es muy frecuente utilizar metáforas corporales para entender o aprender consignas racionales. Por ejemplo, es muy común en los cálculos utilizar los dedos para llegar a un resultado o escribir un número telefónico en el aire para recordarlo.

Asimismo, al actuar corporalmente un texto, los alumnos aprenden más y mejoran la comprensión de estos. Incluso se ha observado que diferentes instrumentos como el lápiz o la tiza, cuando son usados con habitualidades, son registrados en el cerebro como una extensión de la extremidad. Actualmente el celular o el mouse ocupan este rol a partir de la memorización de procesamiento.

Metáforas motoras sintetizan también expresiones emocionales, como por ejemplo levantar el pulgar como mensaje de aprobación o fruncir el ceño en señal de enojo. Expresiones especialmente atávicas, que por ejemplo pueden observarse en animales en posición de agresión. Otros estudios muestran que si una persona se sienta sobre una silla dura será más agresiva con un interlocutor, al igual que si se encuentra con una temperatura ambiental incomoda. El contacto con objetos no confortables durante una entrevista produce que juzguemos inconscientemente a los otros de manera más severa.

El aparato mental se encuentra construido por el pensamiento, la emoción, la voluntad y la sensopercepción pero apoyado por la experiencia propia y la importación de la subjetividad de los otros. Puede pensarse que todo fenómeno de subjetividad lleva implícita la intersubjetividad para concebir la realidad.

Muchos cambios tecnológicos pueden ser momentáneos o innecesarios; pero muchos de ellos, en general los más simples, facilitan y simplifican el trabajo de la ciencia o de la burocracia: la historia clínica electrónica, estudios médicos comunicados en forma inmediata, las redes o la firma electrónica en actos administrativos o judiciales. Cuestiones fáciles, que sólo requieren adaptarse al cambio; para facilitar y mejorar los trabajos, la administración o la ciencia.

*Doctor en Medicina y en Filosofía. Prof. titular de Psiquiatría y Salud mental. Facultad de Medicina. UBA. Conicet