Con 10.000 millones de dólares invertidos y los más extraordinarios desafíos realizados en el espacio superados, el telescopio espacial James Webb entró en la "recta final" de puesta en marcha de sus instrumentos con una fotografía espacial que alcanza una extraordinaria relevancia cuando se la compara con las imágenes tomadas por sus antecesores.

La nitidez de la fotografía mostrada por la NASA permite ver detalles sin precedentes del gas interestelar entre las estrellas y confirma la emisión de las moléculas de carbono e hidrógeno, componentes básicos de la vida en la llamada Nube de Magallanes, la galaxia más cercana a la Vía Láctea.

"Estas son las imágenes infrarrojas más nítidas jamás tomadas por un telescopio espacial", dijo Michael McElwain, científico del proyecto del observatorio Webb en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, durante una conferencia de prensa.

La fotografía confirmó lo que todos esperan: que el Webb pueda asomarse al interior de las atmósferas de los exoplanetas y observar algunas de las primeras galaxias creadas tras el inicio del universo a través de la luz infrarroja, invisible para el ojo humano.

"La astronomía no volverá a ser la misma una vez que veamos lo que (Webb) puede hacer", agregó Christopher Evans, de la Agencia Espacial Europea.

El telescopio espacial James Webb

El telescopio espacial más caro, más grande y más potente jamás enviado al espacio pasó con holgura todos los desafíos que se le presentaron.

Con la intención de que fuera el más grande, tanto su espejo como su sombrilla -del tamaño de una cancha de tenis- fueron enviados al espacio plegados y debían abrirse en el espacio con un complejo sistema de bisagras, poleas y 400 metros de cables, con el problema adicional de que era imposible enviar una misión si alguno de los mecanismos fallaba. Y el Webb no falló.

A un millón y medio de kilómetros de la tierra moviéndolos tan rápido como crece el pasto, los científicos lograron luego alinear sus 18 espejos hexagonales, que combinados crean un espejo con un diámetro de 6,5 metros, y comenzaron más tarde con la activación y puesta en servicio de los instrumentos, que ahora ingresa en su recta final.

La extraordinaria imagen del James Webb

Las nuevas imágenes de prueba presentadas por la NASA se tomaron después de alinear el espejo y muestran las imágenes claras y bien enfocadas que los cuatro instrumentos del observatorio son capaces de captar.

La nueva imagen del Webb muestra la química del gas interestelar con el mejor detalle hasta la fecha, incluyendo la emisión de las moléculas de carbono e hidrógeno llamadas "hidrocarburos aromáticos policíclicos", considerados algunos de los componentes básicos de la vida.

"Hemos realizado muchos estudios sobre la formación de estrellas y planetas en nuestra propia galaxia, pero aquí la estamos observando en las Nubes de Magallanes, que son pequeñas galaxias externas, donde están químicamente menos evolucionadas que nuestra propia Vía Láctea", añadió Evans. "Así que esto nos da la oportunidad de observar los procesos de formación de estrellas y planetas... en un entorno muy diferente al de nuestra propia galaxia".

Junto a la imagen del Webb, los ingenieros volvieron a publicar una imagen del ya retirado telescopio espacial Spitzer, un pionero en la generación de imágenes de alta resolución del universo en el infrarrojo cercano y medio.

Spitzer hizo "cosas increíbles", dijo Evans, pero, en comparación, Webb proporcionará "una visión asombrosa de los procesos en una galaxia diferente por primera vez, atravesando el polvo", dijo Evans.

El Webb se encuentra ahora en la fase final de preparación antes de estar listo para comenzar a realizar observaciones científicas.

"Yo diría que ésta es la recta final", dijo McElwain. "Hemos tenido unas 1.000 actividades planificadas para la puesta en marcha, y sólo quedan unas 200 actividades por completar".