Una de las tendencias generadas por la pandemia es un interés creciente en la población por el cuidado de la salud y la adopción de hábitos que contribuyan a cuidar cuerpo y mente. Esta inquietud por el bienestar de manera más integradora ya venía pisando fuerte entre las generaciones más jóvenes, de la mano de la preocupación por la protección del Medio Ambiente, y ahora se accentúa perfilando las próximas camadas de consumidores. 

Un informe elaborado por Kantar destaca que "cambian los parámetros y el significado del éxito personal, y frente a la hiperconectividad se abre camino la búsqueda de espacios de tranquilidad e indulgencia". Millennials y Centennials, componen uno de los grupos principales que renueva el significado de la búsqueda del bienestar. Un 33% limita el consumo de alimentos procesados o artificiales. El 34% realiza actividad física y/o practica deportes y un 42% dedica tiempo a meditación, relajación o terapia. 

Esto marca también un desafío en términos de contenidos audiovisuales. "Es considerada una parte esencial poder entender a la audiencia que se encuentra tras la pantalla. Sin embargo, si estas tendencias permanecerán o morirán es algo que dependerá de las personas, los medios de comunicación y la categoría, y es probable que sufran altibajos con el tiempo", indica el informe. 

Compras conscientes

De todas formas, a nivel local, las promociones siguen siendo una variable de mucho peso. El 95% de los consumidores argentinos presta mucha atención al precio de los productos que compra y a las promociones. Van a comparar y a analizar con un mayor grado de información y planificación. La vida ha cambiado hasta tal punto que se ha vuelto irreconocible para la mayoría de los consumidores, y las marcas y organizaciones necesitan entender qué cambios han llegado para quedarse y cuál será el impacto en las inversiones realizadas en medios de comunicación. 

 Sebastian Corzo, Marketing & Business Development Leader de Kantar, expone que "los argentinos siempre fuimos muy sensibles a los precios, verdaderos estrategas al momento de decidir nuestras compras. Pero la pandemia acentuó esta característica, de manera tal que un tercio de la gente está más atenta que antes a los valores de las góndolas". 

Cambiar la ecuación en góndolas

A pesar de esta tendencia, la realidad comercial en los centros de venta aún no se reacomoda. Los alimentos no saludables ocupan cuatro veces más espacio en las góndolas porteñas que los saludables según una investigación realizada en 32 supermercados de la Ciudad de Buenos Aires por el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), una institución académica afiliada a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El IECS informó a través de un comunicado que, además, la proporción de alimentos saludables resultó menor en aquellos sitios de mayor visibilidad, como la proximidad de las cajas de pago.

Todos los alimentos relevados que estaban dentro de un grupo denominado "no saludables", formado por galletitas dulces, golosinas, snacks salados tipo papas fritas o productos de maíz, o bebidas azucaradas estaban disponibles en todos los supermercados con una alta presencia en los lugares de mayor visibilidad.

Los especialistas destacaron que se encontraron diferencias entre las distintas zonas de la ciudad porque la presencia de alimentos no saludables fue menor en las comunas de menores ingresos.