La gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, parece dispuesta a no resignar el control político y económico de su provincia. Lo demostró más de una vez en el último año. Las dos oportunidades más sonoras fueron cuando se plantó ante la Corte Suprema para reclamar la actualización del Fondo del Conurbano y forzó un nuevo acuerdo fiscal entre la Nación y las provincias. La última, cuando diseminó su malestar por el recorte de fondos, claves para las obras que impactarán en el año electoral que ya comenzó.

No se trata sólo de dinero sino de coordinación y gestión política. El malestar en La Plata por la falta de apoyo del Gobierno central cuando saltó el escándalo de los aportantes truchos a la campaña del Pro todavía está fresco. ¿El enojo sigue siendo con Mauricio Macri? El presidente es la cabeza, pero entre los funcionarios que acompañan la gestión bonaerense el nombre que se repite es el de Marcos Peña. En el punto máximo de la escalada de tensión, es cierto, Peña fue hasta La Plata para mostrar un gesto hacia Vidal, pero todavía la tormenta no se disipó. En el equipo de Vidal creen que ni la gobernadora ni el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, son incluidos en la discusión de la estrategia para la batalla electoral que viene, aun cuando los números de Macri aparecen por debajo del 30% de apoyo en la provincia de Buenos Aires.

Una encuesta difundida ayer muestra que en el conurbano provincial, donde se concentra la mayor cantidad de votantes, Mauricio Macri tiene el 27% de intención de voto hacia la presidencia. La ex presidenta Cristina Fernández está primera con 30,9% en ese sondeo realizado por la consultora Federico González y Asociados.

Fechas y cálculos

El jefe de Gobierno porteño ya dio el paso para administrar las fechas electorales del año próximo a piacere, ya que hasta ahora estaba obligado a la convocatoria separada. Hace dos semanas, la Legislatura sancionó el Código Electoral que le permite al jefe de Gobierno establecer la fecha de elecciones; es decir, si quiere unificar o desdoblar.

En la provincia de Buenos Aires, en tanto, es un clásico que los comicios para gobernador vayan junto a los nacionales. ¿Qué hará María Eugenia Vidal el próximo año? Quienes impulsan el desdoblamiento tienen dos argumentos centrales: anticipar el turno bonaerense obligaría a la ex presidenta Cristina Fernández a definirse rápidamente respecto de si va a jugar o no electoralmente. Si se postulara a la presidencia, creen que el impacto de arrastre en la provincia sería menor si las elecciones se separan. No creen en la variable "Cristina gobernadora" porque los números la empujarían a disputar la opción de volver a la Casa Rosada.

¿Qué otro motivo puede dar Vidal para adelantar elecciones? En esta hipótesis se analiza que el resultado de una reelección en Buenos Aires "potenciaría" a Macri, que podría llegar a los comicios generales con el empujón positivo de un triunfo bonaerense. Los argumentos formales tienen otro trasfondo: Vidal no quiere quedar encorsetada en la campaña nacional y los desatinos y tensiones del equipo de gestión nacional.