Los bancos centrales de todo el mundo desataron en 2018 una nueva "fiebre del oro" que promete continuar en vigencia durante el año en curso.

En la segunda mitad del año más de 148 toneladas métricas de oro, estimado en 5.820 millones de dólares, pasaron a manos de los bancos centrales, un 22 % más que en el mismo período del 2017, según datos del Consejo Mundial del Oro publicados por Sputnik Mundo.

El Banco de Rusia fue la entidad que más metal adquirió: 92 toneladas de oro. Teniendo en cuenta las 106 toneladas compradas en el primer semestre del 2018, las reservas totales de oro de Rusia superaron las 2.036 toneladas, con un valor de mercado de aproximadamente 78.000 millones de dólares.

De acuerdo con la publicación rusa, Turquía y China, países cuyas relaciones con Estados Unidos empeoraron fuertemente hacia fines del año pasado, fueron los mayores compradores del metal precioso, además de los más grandes vendedores (junto con Rusia) de bonos del Tesoro estadounidense.

El Banco Central ruso redujo las inversiones en deuda soberana de EE.UU. en casi ocho veces, según RIA Novosti, además de desprenderse de unos u$s100.000 millones en dólares billete. Mientras que Turquía redujo casi a la mitad su tenencia de T-Bonds, y Beijing realiza una reducción paulatina de esos títulos desde abril del año pasado, cuando se desató la guerra arancelaria con Washington.

Turbulencias

Precisamente, las turbulencias internacionales son una de las razones por las cuales el oro tuvo un revival de interés por parte de los planificadores financieros de los grandes países.

De acuerdo con expertos, el mundo se está acercando a una nueva era de inestabilidad, la perspectiva de una crisis global se vuelve cada vez más real, y casi todos los especialistas concuerdan en que la economía de EE.UU. y el dólar serán los más afectados por esas crisis que consideran inminentes.

Las inversiones en activos estadounidenses, según múltiples expertos, están por estos días acompañadas de riesgos de cierta relevancia. En primer lugar, se cita a la guerra comercial desatada por Washington no sólo contra China sino también contra algunos de sus principales socios comerciales.

El segundo factor de riesgo es la política de la Reserva Federal de EE.UU. De acuerdo con los inversionistas, la cantidad de dinero disponible para invertir disminuirá bruscamente, y el rendimiento de los bonos del Gobierno aumentará, por lo que los fondos del mercado de valores comenzarán a fluir hacia los valores federales.

El tercer factor es una posible desaceleración económica en China debido a la combinación de la guerra comercial con Washington y una enorme deuda interna, estimada en 7 billones de dólares.

Por su parte el World Gold Council (WGC) espera que los factores clave que impulsaron el precio del oro el año pasado continúen dominando el mercado en 2019, por lo que se espera que los bancos centrales continúen comprando oro en los próximos meses.

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