La escritora Raquel Garzón acaba de publicar "Fue la gripe, amor" un tema que, sin buscarlo se volvió actual. El protagonista es Germán Vallejo, un contador con veintitrés años de oficina a quien la epidemia de gripe de 2009 le astilla la vida. Su relación con Beatriz se va perdiendo mientras Buenos Aires se llena de barbijos. La autora dialogó con BAE Negocios.

_¿Te parece que se va a relacionar la novela con la pandemia que se está viviendo?

_Es probable, es lo que me pasó a mí, al menos. Tenía la novela escrita, inspirada en la epidemia de gripe porcina de 2009 y, ante esta pandemia, sentí que lo que estamos viviendo iba a volver tibia cualquier experiencia previa. Así que le envié el libro a Pato Kolesnicov, editora de IndieLibros, le gustó y aquí estamos.

_¿Te imaginabas en el momento que la escribiste una situación como esta?

_No, este es uno de los casos en los que la realidad supera generosamente la ficción. Ya me parecía muy raro en aquel momento, que hubiera llegado a la Argentina lo que vivíamos: el fervor por el alcohol en gel, los barbijos en las calles, el temor al contagio. Aquella epidemia dejó más de seiscientas víctimas fatales en el país e instaló algo que el Covid ha exacerbado: el miedo a lo desconocido.

_¿La pandemia es la gota que hace estallar un matrimonio o es la causa?

_En este caso es un disparador que activa el malestar irresuelto entre Germán y Be. Y es también una metáfora del desencuentro entre ellos: para él, que ella lo cuide amorosamente durante la convalecencia es un nuevo comienzo. Para ella, algo totalmente distinto.

_Todo lo que era seguro para Germán deja de serlo, ¿cuánto tiene que ver la pandemia con eso?

_Es una de las cosas, para él inesperadas, que van a pasarle ese año (no voy a espoilear las demás). La enfermedad y el desvalimiento que se asocia con ella se meten en su casa, y lo hacen trastabillar. La pandemia es el espejo de esa fragilidad y le pega de lleno. Pero también es una oportunidad para cambiar, para dejar de correr hacia una meta que ha perdido de vista hace tiempo, para recuperar algunos lazos esenciales (su relación con Marcos, su hermano, por ejemplo).

_¿Germán está inspirado en alguien real?

_No puntualmente. Es un personaje de ficción que me gustó mucho imaginar, aunque tiene gestos, gustos, sueños, instintos de algunas personas reales. La literatura se nutre de todo lo que somos y de todo lo que sirva para escribir. De lo que hemos vivido, sentido, leído, llorado, reído a carcajadas o tímidamente. De lo que tenemos y de lo que nos falta. Del río de la memoria y también de sus orillas.

_Cuando se pierde todo ¿es posible levantarse?

_Yo creo que sí. Que siempre podemos volver a hacer pie, reconstruirnos. Hay un poema de Almafuerte,  "Avanti", que mi papá nos repetía como un rezo a mis hermanos y a mí y que todavía me acompaña: "Si te postran diez veces, te levantas / otras diez, otras / cien, otras quinientas…/ No han de ser tus caídas tan violentas / ni tampoco por ley, han de ser tantas." Hay algo de eso en esta nouvelle.

_¿Qué rescata a Germán?

_Él mismo y sus afectos: la amistad de Joaco, la presencia incondicional de su hermano, mirarse de verdad al hacer terapia, el nuevo lugar que tendrá Be en su vida. Volver a confiar en su talento y en sus emociones. No tenerle miedo al cambio. Su duelo es largo, doloroso, inesperado. Ha perdido muchas cosas que sentía imprescindibles. Pero se da cuenta de que se tiene a él mismo y quiere entender qué siente, aunque sea complejo y doloroso.

_El amor toma distintas formas¿Y la pasión?

_Cambian, como nosotros mismos, ¿no? "¿Por qué durar es mejor que arder?", se preguntaba Barthés. Y yo creo que lo que pasa es que ardes de otro modo. El amor loco de los primeros tiempos (ese que nos hace sentir adolescentes más allá de la edad que tengamos) se modula así mismo, si no resultaría insoportable. Vamos pidiéndole y dándole- otras cosas al amor: inteligencia emocional, constancia, asombros nuevos. Sin capacidad de sorpresa, de recreación no hay pasión que dure. Germán y Be descubren eso.

_Ante la crisis emocional y económica, la ciudad llena de barbijos ¿en qué lugar lo dejan Germán?

_Él es uno más en esa escenografía difícil, la crisis le pega de lleno; se enferma de muchas maneras y lo que leemos es su proceso de curación.

_¿Por qué elegiste esta historia?

_Me interesaba contar esa sensación de pérdida que vivimos muchas veces como una derrota. Meterme en la piel de una caída y hace la crónica de una reconstrucción. Una historia pequeña, a escala humana, que nos cuenta el protagonista como si se la confiara a un amigo.   

_¿Qué te pasa a vos con la cuarentena en relación a la escritura?

_Escribo mucho. Leo mucho. Veo cómo se instalan ciertas palabras en las que antes no me hubiera detenido: intervalo, suspensión, cansancio. Siento que estamos encontrándole a otras sentidos distintos: ¿qué quiere decir seguridad? ¿Qué es el miedo? ¿Cómo medimos ahora el tiempo? Es una experiencia interesante, pero como la mayoría, no veo la hora de recuperar los encuentros, la libertad de pasear a cualquier hora, la alegría de saber que le ganamos al virus y poder festejarlo. Afuera de casa.

_¿Qué te gustaría que el lector encuentre en la novela en este momento tan particular que vivimos?

_Lo que me gustaría que encuentre siempre: el placer de leer algo que le guste. Que lo acompañe. Que de alguna manera conecte con sensaciones que ha tenido, con cosas que pensó alguna vez o que nunca se le hubiera ocurrido mirar de esa manera.

_¿Cómo es la relación o la llegada al lector en tiempos de cuarentena?

_La cuarentena impuso un paréntesis favorable a la lectura; muchos hemos encontrado amparo, compañía y hallazgos volviendo a nuestras bibliotecas, deteniéndonos en esos libros que nunca teníamos tiempo para abordar y que nos esperaron pacientemente. Pero no sé si el confinamiento por sí solo "crea" lectores. Ojalá que sí. Por de pronto, muchas editoriales, han postergado sus lanzamientos para la segunda mitad del año, confiando en que habrá mejor talante entonces.

_¿Te parece que la literatura puede ayudar a pasar mejor por este momento?

_Todo es mejor con literatura para mí, sin duda. Pero no te olvides de que te contesta una creyente.