"Ahora mismo no tienen nada"

Trump habla de una "toma amistosa" de Cuba mientras explora contactos informales

El presidente de EEUU mencionó un eventual entendimiento con La Habana en medio de versiones sobre reuniones reservadas y una crisis energética que agrava la fragilidad económica de la isla.

Donald Trump instaló una frase que volvió a tensionar el vínculo entre Washington y La Habana. "Podríamos terminar teniendo una toma amistosa de Cuba", afirmó ante la prensa en la Casa Blanca, al referirse a supuestos contactos con interlocutores vinculados al poder cubano.

El mandatario sostuvo que el gobierno de la isla "está hablando con nosotros" y describió a Cuba como un país "en grandes problemas" económicos. "No tienen dinero. Ahora mismo no tienen nada. Pero están hablando con nosotros", insistió.

Las declaraciones aparecieron sin detalles sobre un plan concreto ni confirmación oficial de negociaciones formales.

Versiones sobre reuniones reservadas

Reportes periodísticos en EEUU indicaron que funcionarios cercanos al secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvieron un encuentro con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, durante la 50ª reunión regular de CARICOM en Saint Kitts. No quedó claro si Rubio participó del intercambio.

Otras informaciones señalaron que esos contactos se habrían desarrollado por canales no tradicionales, bajo la premisa de que el expresidente cubano conserva capacidad de decisión dentro del sistema político.

Desde La Habana rechazaron esa lectura. El representante permanente de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, calificó esas versiones como "especulación".

Crisis energética como telón de fondo

El escenario económico de la isla atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. Cuba no recibió petróleo durante enero por primera vez en una década, según datos de seguimiento de envíos energéticos.

Un buque que transportaba unas 200.000 barriles de gasoil ruso cambió de rumbo en el Atlántico Norte, lo que agravó la incertidumbre sobre el abastecimiento. Analistas del mercado energético advirtieron que, sin nuevos cargamentos, las reservas podrían agotarse hacia fines de marzo.

La escasez de combustible impacta en el transporte, la generación eléctrica y el funcionamiento general de la economía, ya afectada por la falta de divisas.

Migración y deportaciones, otra pieza de presión

En paralelo, Trump introdujo la cuestión migratoria como parte de su discurso hacia Cuba. "Tenemos decenas de miles de personas que fueron forzadas a irse... Quizás quieran volver. Van a tener esa opción", declaró a NBC News.

El gobierno estadounidense concretó el 9 de febrero la deportación de 170 cubanos con antecedentes penales. Esta operación se suma a las 5.053 deportaciones de ciudadanos cubanos realizadas durante los dos mandatos de Trump.

Fue el primer operativo de este tipo aceptado por la isla en décadas. Hasta ahora, La Habana había rechazado recibir a ciertos deportados que habían llegado a EEUU antes de 2017.

A lo largo de 2025, miles de ciudadanos cubanos expulsados de territorio estadounidense terminaron en terceros países, entre ellos México y Esuatini, ante la negativa inicial de Cuba a readmitirlos.

Especialistas en política exterior interpretaron estos movimientos como parte de una estrategia de presión más amplia. La directora ejecutiva del Center for Engagement and Advocacy in the Americas (CEDA), María José Espinosa, señaló que la narrativa del "retorno" funciona como una señal dirigida tanto a La Habana como a sectores del exilio cubano interesados en eventuales compensaciones o cambios políticos.

Límites estructurales para cualquier giro

Pero cualquier especulación sobre un giro migratorio o político choca, advierten otros analistas, con las condiciones internas de la isla. El historiador Luis Martínez-Fernández advirtió que la situación económica y social no permite absorber un retorno masivo de migrantes. "No creo que las condiciones sean adecuadas para que Cuba reciba a una población que ya se acostumbró a otras realidades", afirmó.

Mientras tanto, más de 500.000 cubanos permanecen en una situación migratoria incierta en EEUU, en un contexto de endurecimiento de las políticas de control.

Entre declaraciones políticas, contactos sin confirmación oficial y una crisis material cada vez más profunda en la isla, el vínculo entre Washington y La Habana vuelve a moverse en un terreno de señales ambiguas y negociaciones que, por ahora, no muestran forma definida.

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