La cadena de ganados y carnes enfrenta un escenario complejo, que combina una reducción en la oferta de hacienda y una demanda sostenida tanto a nivel internacional como doméstico, que se reflejará en una firmeza sostenida en el precio de los bovinos, según estimó el analista ganadero Ignacio Iriarte. En el marco de una jornada ganadera organizada por la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra) el especialista tomó como punto de partida los precios de los bovinos en los últimos cuatro años, para examinar la actualidad del negocio.

Iriarte aportó un dato llamativo, en medio de distintos análisis que muestran a un consumidor que no puede convalidar más aumentos en los mostradores. En este sentido, consideró que el mercado doméstico se resiste a bajar de los 45 kilos que promedió el abastecimiento en el primer bimestre del año.

El analista explicó que ante una caída de 10% en la oferta, cuando se pasó de 50 kilos anuales promedio por habitante en 2020 a 45 kilos en febrero de este año, los precios aumentaron un 80%. “Hay una clara resistencia a consumir menos carne”, indicó. Los precios de la hacienda en el Mercado de Liniers siguen en alza, pero el sector abastecedor y las carnicerías absorben –por el momento- estos incrementos para no trasladar estas subas al mostrador.

Los precios en Liniers son seguidos de cerca por todo el sector, por su impacto en el resto de los eslabones del negocio. La semana pasada, por lotes puntuales de consumo se llegó al techo de los 200 pesos el kilo vivo, tanto en novillitos como vaquillonas. Ante el faltante de hacienda, cuando en las pasarelas del mercado concentrador se encuentran animales de buena terminación, los compradores pagan más por la calidad.  

En el plano internacional, remarcó que la demanda también sigue firme, con un mercado europeo muy volátil y China que empieza a pagar más por la carne. En este punto, se sienten los efectos del rebrote de peste porcina africana, que obliga al gigante asiático a redoblar sus esfuerzos para proveerse de proteína animal. “La alta demanda asiática choca contra problemas de abastecimiento de los países proveedores de ese mercado como Australia, Brasil, Argentina y Uruguay”, advirtió.