El primer trimestre del año cerró con una contracción en la demanda de carne vacuna, de acuerdo a la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra). La entidad advirtió que también retrocede el nivel de faena y los productores eligen recriar a campo, para ganar kilos, situación que impacta en la oferta de animales livianos para el consumo interno.

En los mostradores, se agranda la diferencia de precios entre carnicerías y supermercados y las buenas noticias para el negocio llegan por el lado de la exportación, que de la mano de una fuerte demanda china, incrementa su volumen de ventas, pero sin mejoras sustanciales en los ingresos.

Entre enero y marzo, los frigoríficos argentinos procesaron 3,18 millones de cabezas, una caída de 6,6% en relación al mismo período del año pasado. Esta situación se trasladó a la producción de carne, que en marzo también disminuyó un 6,7%, pero con una leve suba en el promedio en gancho del animal faenado, que permitió en parte evitar una caída mayor.

“Empiezan a manifestarse las recrías largas a campo, motivo por el cual la oferta de animales de consumo se encuentra disminuida”, estimó el presidente de Ciccra, Miguel Schiariti. De esta manera, y a pesar de la menor demanda del mercado interno, los precios de la hacienda en pie no ceden.

En el Mercado de Liniers, novillitos y vaquillonas de calidad regular a buena cotizan en un promedio de 180 a 185 pesos, pero cuando aparecen lotes de buena calidad, se pagan hasta 10 pesos más por kilo. El otro factor que suma problemas al abastecimiento es la caída en los porcentajes de encierre de hacienda en los feedlots, un proveedor de peso para el mercado interno.

Un dato que arroja el informe de Ciccra es que, entre enero y marzo, el mercado interno absorbió 527.300 toneladas de carne, el peor comienzo de año desde 2003, cuando la economía argentina comenzaba a levantarse tras los efectos de la crisis de 2001. Con un salario que no permite convalidar más subas en los mostradores, el consumo sigue sin superar el piso de los 50 kilos anuales por habitante.

En la comparación interanual, el consumo de carne cayó un 2,5% (1,28 kilos menos), mientras que al comparar este índice con el pico alcanzado en marzo de 200, la caída es de 25,5%, que representan 16,9 kilos menos. Con respecto a los precios pagados por los consumidores, desde Ciccra calcularon las carnicerías del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) aumentaron sus valores un 8%, en comparación al 2,2% que remarcaron los supermercados.

Al comparar los dos últimos meses de marzo, surge que los cortes vacunos aumentaron un promedio de 69%, con una suba anual de 80% de la hacienda de consumo en el Mercado de Liniers.