OPINIÖN

Crónica de un fracaso anunciado-Parte I-

Oportunamente, en “Bitácora del…” (BAE Negocios, 15/04/2019), se desarrolló cómo la Administración “Cambiemos”, desde sus inicios, gestó una condición de “atrapado sin salida”, ya que:

generó una inconsistencia sistémica entre la Política Fiscal y la Monetaria, disminuyó, ostensiblemente, el Poder Adquisitivo de los Ingresos Populares (jubilaciones, pensiones y sueldos o salarios de los trabajadores, entre otros), al devaluar la moneda un 60%, quitar casi todas las “retenciones” sobre las exportaciones de productos primarios, e incrementar (sin el correspondiente estudio de costos que lo justificara) las tarifas de los servicios públicos, incurrió en una desacertada estrategia de apertura comercial irrestricta, generando una desprotección, en el mercado doméstico, a las empresas nacionales, pretendió subsanar la recesión generada (por la disminución de la demanda), con un incremento exponencial de las erogaciones públicas. Así, recaudando menos (al deteriorarse el nivel de actividad) y gastando más, comenzó el sendero de duplicación del Déficit Fiscal Primario, y de endeudamiento externo (privado) para su financiación, y espiralizó el Déficit Cuasifiscal (1), al aumentar la cantidad de Letras del Banco Central -Lebac- (que devengaban interés) volcadas al mercado, para esterilizar la Emisión Monetaria, derivada de la deuda en dólares que necesitaba intercambiarse por pesos para “cumplir” con los Gastos Corrientes.

Ahora bien, iniciado el 2018, este absurdo proceder desencadena una Supercrisis (2)  que intenta “paliarse” recurriendo a un empréstito con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Luego de “rápidas” negociaciones, firman un acuerdo por un crédito Stand-By, que, con una posterior extensión, alcanzó los U$S 57mM.

Las condicionalidades para su desembolso determinaron, entre otros: un ajuste en los gastos del Sector Público, un incremento en la tasa de interés (que produjo un efecto “crowding out” (3)  -desplazamiento- sobre el crédito al Sector Privado), una modificación al alza del tipo de cambio, la reintroducción de los Derechos de Exportación y una prohibición explícita de incrementar la Base Monetaria.

Ante este panorama, “la suerte electoral estaba echada”. Solo restaba realizar los comicios para que se hiciera evidente.

Ahora bien, una vez contados los votos…

Cambió el ciclo político, pero no el económico

Si bien la nueva Gestión irrumpió, prácticamente, con un marco “pandémico” por el Covid-19, los errores cometidos en el plano económico fueron de tal magnitud que perseveraron en la Supercrisis heredada.

Ello fue así, ya que se encaró una incorrecta y dilatada negociación con el FMI, que culminó con la firma de un “impracticable” Acuerdo de Facilidades Extendidas, presentando un esquema macroeconómico subyacente, conducente a:

una Hiperinflación (si no se cumple con él), vía expansión de la Base Monetaria, necesaria para financiar el Déficit Fiscal Total (4), acompañada por una caída de la Demanda de Dinero -asociada a un incremento en su velocidad de circulación (5) -, que devendría en la nula transacción de bienes y de servicios (desabastecimiento agravado) debido a la imposibilidad de realizar el cálculo de costos y la futura determinación de los precios de venta,

 o

a una Hiperrecesión (si se acata lo firmado), tal cual fuera sintetizado en “Acuerdo con el FMI: ya salió mal... y ahora será peor” (BAE Negocios, 13/03/2022), donde se señalaba que las Políticas Fiscal, Monetaria y de Ingresos, analizadas individualmente eran recesivas en distinto grado, pero, enlazadas, resultaban extremadamente nocivas.

En ese diseño, “el ajuste” lo hará el Sector Privado, que deberá financiar al S. Público y garantizar la acumulación de Reservas en el Banco Central de la República Argentina con una caída en su actividad, en sus inversiones y en la generación de empleo, lo que hace al esquema no sólo fuertemente recesivo, sino también notoriamente perjudicial para el futuro del país.

Es en este contexto, que resulta indispensable rediscutir el contrato marco con el organismo multilateral, a fin de modificar el vigente, que padece de errores técnicos evidentes, por lo ut supra señalado.

A ello, imperiosamente, deben abocarse las fuerzas participantes de la nueva contienda electoral, antes que la realidad se imponga como…

Una Hipercrisis (6)

La renuncia a la posibilidad de su reelección, del presidente en funciones, unido a la previamente anunciada por su vicepresidente, abre un conjunto de alternativas políticas que pueden ser de singular importancia para que la Supercrisis vigente no escale en intensidad.

Para ello, como se sostuviera en “Radiografía del fracaso…” (BAE Negocios, 04/09/2022), es dable señalar que el ciclo económico iniciado con la devaluación del 23/01/2014, y que abarca tres espacios políticos diferenciados (último bienio del Frente para la Victoria, los cuatro años de Cambiemos y los correspondientes al Frente de Todos), ha determinado (a partir de erróneas concepciones y pésimas implementaciones) una década perdida.

Por lo tanto, es evidente que el fracaso presente, no va a encontrar solución en el fracaso reciente, ni en las ideas adolescentes de candidatos con posiciones extremas, ya sean Anarcocapitalistas o Trotskistas. 

Éstas deben venir de aquellas fuentes que, construyendo la armonía, tanto entre el Capital y el Trabajo, como entre las Microempresas del Sector Informal Urbano (SIU) y las Pequeñas, Medianas y Grandes Empresas (incluyendo los Grupos Económicos) del Sector Formal de la Economía, obtuvieron momentos virtuosos para el conjunto de la comunidad.

Y, sin dudas, así puede caracterizarse al esquema imperante durante el período 2003-2013 donde, a pesar de los extremos condicionantes que, en aquel momento, imponía el contexto mundial, el Nacionalismo, en su variante inclusiva (7), guio la gestión gubernamental.

Esa década, a todas luces exitosa, y con el paso del tiempo reconocida por los dirigentes empresarios y sindicales, se valió de instrumentos ad hoc que hoy son plenamente aceptados, y utilizados, en el orbe.

Así, es que se hace necesario “reflotar” este accionar que, con un contexto favorable brindado por el Nuevo Orden Internacional (8), se vería potenciado y facilitaría la restitución de las correctas relaciones inter-factoriales e inter-sectoriales.

Bajo este espíritu, es fundamental la mancomunión de toda la dirigencia empresarial, sindical, religiosa, política y social, tal cual fuera expresado en “Bases para un...” – Parte I (BAE Negocios, 01/05/2022) y Parte II (BAE Negocios, 08/05/2022), en pos de la búsqueda de los indispensables equilibrios macroeconómicos (Superávit Fiscal Primario y un robusto Saldo de la Balanza Comercial), que en conjunto con el necesario Magno Acuerdo Social, permitan poner en valor los Vectores de Competitividad (alimentos y energía) de la Economía Argentina, sentando las bases de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

 

Lic. Guillermo Moreno

Lic. Pablo Challú

Lic. Walter Romero

Agradecemos la colaboración de Marcos von Ifflinger

 

 

(1)  Se define como Déficit Cuasifiscal, al saldo negativo entre intereses cobrados y pagados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

(2) Se define Supercrisis, a la convergencia del desequilibrio fiscal del ’89, que desembocara en la caída del gobierno del Dr. Alfonsín, con el externo que provocara el final del gobierno del Dr. de la Rúa en el año 2001.

(3)  El stock de préstamos del Sector Financiero al conjunto de la economía es finito, la expansión hacia uno de los demandantes (el S. Público) implica necesariamente la disminución del otro (S. Privado). Para conseguir este “crowding out” (desplazamiento), el BCRA eleva la tasa de interés de referencia o el Tesoro Nacional sube el rendimiento de sus títulos.

(4) El Déficit Fiscal Total es la sumatoria de los Déficits: Financiero de la Tesorería Nacional, el de las Jurisdicciones Sub Nacionales y el “Cuasifiscal” del BCRA.

(5) La Velocidad de Circulación del Dinero es la frecuencia con la que la “moneda” circulante en una economía se gasta en bienes y servicios, durante un determinado período de tiempo.

(6) Se define como Hipercrisis al estadio anómico posterior a la Supercrisis, provocado por la agravante ausencia de legítimos emergentes políticos que funjan como garantes de la restitución del orden.

(7) El Nacionalismo de Inclusión “consolida y completa” su identidad como Pueblo y Nación incorporando y abrazando al “distinto”, a diferencia del de Exclusión, que lo hace a partir de confrontarlo y segregarlo.

 (8) -Para mayor abundancia, se recomienda la lectura de “Consolidación del Nuevo Orden Internacional” – Parte I (BAE Negocios, 17/04/2022) y Parte II (BAE Negocios, 24/04/2022)