ARGENTINOS AL VOLANTE

La forma de manejo, una cuestión cultural

La medida adoptada por el Gobierno de la laCiudad de Buenos Aires, popularmente conocida como “fotomultas”, evidencia una práctica inadecuada que tienen los conductores al momento de manejar: que es el abuso del uso del celular.

En este marco, tanto en Argentina como en otros países de Latinoamérica, tenemos muy arraigada la conducta de tender a cumplir con más rigurosidad las leyes en las cuales, ante el no cumplimiento, existe un castigo severo o trae aparejado un castigo económico, como en este caso que existe el cobro a una penalidad. Un claro ejemplo es el uso del cinturón de seguridad que, hasta hace no tanto tiempo, casi nadie usaba. Hoy es muy difícil ver personas que no se coloquen el cinturón al subir a un vehículo.

Otro ejemplo es al momento de estar de viaje. Como sabemos que la metodología de premios y castigos, y los controles en otros países no son tan laxos como en el nuestro, solemos respetar a rajatabla las normas de tránsito del lugar que visitamos. Es una cuestión de cultura.

Tomar mate, comer, fumar o mirar el celular son focos de distracción. Aunque legalmente estén permitidos, representan potenciales riesgos a la hora de conducir, no solo para quien maneja, sino también para todo el entorno, peatones y autos que circulan a la par. Entonces cabe preguntarnos: ¿qué factores determinan nuestra forma de manejo?

El modo de manejo de las personas es multicausal. No es la educación vial el factor a atender, sino que la discusión pasa por otra arista que es la cultura. Los ejemplos que damos a nuestros hijos cuando manejamos son más claros que lo que se enseña en las escuelas.

En cuanto al marco regulatorio y a las instituciones, el foco desde donde se sanciona una norma siempre es el de generar conciencia en los conductores y reducir así el número de accidentes. La experiencia ha demostrado que las medidas a largo plazo, como fue la obligatoriedad del uso del cinturón de seguridad, funcionan.

El 90% de los accidentes viales en nuestro país están ligados al error humano, ya sea por la forma de conducción, por no respetar las indicaciones o señales de tránsito, por utilizar dispositivos móviles, comer, manipular la radio, ingresar rutas al GPS y no prestar atención al camino, conducir cansado, alcoholizado o bajo el consumo de alguna sustancia. Solo el 10% de los accidentes se ocasionan por fallas mecánicas y tienen que ver con la falta de mantenimiento de la unidad. Estas cifras evidencian que las formas de conducir dependen de los usos y costumbres de las personas a la hora de subirse a su vehículo.

Resulta imprescindible entender que el cambio cultural lo tenemos que empezar a dar nosotros, si queremos ser buenos conductores. Requiere un esfuerzo y esto siempre implica una molestia, pero una vez superada la situación, se convierte en hábito.


Gerente Comercial y Marketing de Ituran Argentina