Nuevo ajuste parcial en los impuestos a los combustibles: cuándo llega el aumento más fuerte

Para evitar un impacto considerable en la inflación, el Gobierno revió su la postura de hace un mes y continuó con los ajustes parciales

El Gobierno volverá a aplicar en enero ajustes parciales de los aumentos pendientes en los impuestos a los Combustibles, con el propósito de atenuar su impacto en los precios de las naftas y el gasoil y en la inflación general.

La decisión oficial se plasmó en el decreto 929/2025, publicado hoy en el Boletín Oficial, en el que se revé lo establecido en el decreto 840 del 27 de noviembre, que adelantó que los hechos imponibles se comenzarían a “perfeccionar" desde el 1° de enero, lo que hubiera implicado que a partir de esta medianoche se aplicaría la totalidad de los aumentos postergados.

 

La medida dejaba abierta la posibilidad de hacer ese ajuste de manera escalonada al habilitarlo “desde” el 1° de enero, aunque la ley de Presupuesto no deja demasiado margen para más postergaciones, ya que contempla un incremento en la recaudación de los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC) del 50,6% en términos reales, es decir por arriba de la inflación.

Un aumento de esa magnitud sólo puede lograrse con un incremento desmedido de las ventas de naftas y gasoil -altamente improbable si se espera una suba del PBI del 5%- o bien con la aplicación de los ajustes pendientes, tal como se estableció en el decreto de noviembre.

 

Los aumentos de enero

 

El aumento en el caso de las naftas, tanto la sin plomo de hasta y más de 92 RON como la nafta virgen, será de $17,291 por litro en concepto de ICL y de $1,059  por el IDC.

Para el gasoil, el incremento alcanza los $14,390 por ICL y a $1,640 por IDC, con un adicional diferencial de $7,792 para las zonas alcanzadas por el régimen patagónico.

 El impacto en los precios de venta será variable, al tratarse de sumas fijas aplicadas a valores diferentes según el producto, la marca y la localización geográfica.

 

Pero además, hay otros tres factores que inciden en ese precio, como la cotización del barril de petróleo Brent (en baja a lo largo de diciembre), la paridad cambiaria y los ajuste en los precios mínimos de adquisición de los biocombustibles.

Asimismo, desde mayo las compañías ya no están obligadas a informar con anticipación las variaciones de los precios y en el caso de YPF comenzó en 2025 a aplicar la política de micropricing, con cambios en función de la demanda horaria.

 

Cómo deben ser los aumentos y cómo fueron

 

La ley 23.966 fijó que los aumentos en los dos impuestos se realizarán con periodicidad trimestral en enero, abril, julio y octubre de cada año en función de la inflación, pero a mediados de 2022 el entonces presidente Alberto Fernández decidió congelar la carga impositiva para evitar un impacto inflacionario mayor.

El presidente Javier Milei asumió con casi dos años de aumentos impositivos postergados y decidió en una primera etapa un cronograma para resolver la situación a lo largo de 2024, pero en mayo de ese año revió su postura y comenzó a aplicar ajustes parciales, con lo que volvieron a acumularse aumentos diferidos que, según estimaciones de especialistas, si se aplicaran de u una sola vez tendrían un impacto en el precio final de los combustibles del orden del 15%.

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Las razones para aumentarlos en 2026

 

Más allá de la nueva postergación en enero, el Gobierno cuenta con una serie de razones para terminar con esa política de aumentos parciales a lo largo del año que se inicia, entre las que la primera es la ya señalada proyección presupuestaria de un aumento real diez veces mayor a la evolución del PBI.

Otra razón es que la sanción del Presupuesto no se dio en los términos deseados por el Poder Ejecutivo, que deberá reasignar gastos para la atención de los gastos que acarreen la Emergencia en Discapacidad y el Financiamiento Universitario.

 

Asimismo, una dilación en la aplicación de los aumentos pendientes se trasladaría a 2027, un año signado por los comicios presidenciales, a diferencia de un 2026 sin compromisos electorales.

Por último, los incrementos pendientes ya corresponden a meses de 2025, en los que la inflación fue menor a las de 2023 y 2024, con lo que el impacto en la inflación sería menor al de meses anteriores.

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