Ya pasaron maestros por Cannes: Francois Ozon, Navad Lapid, Nanni Moretti, Paul Verhoeven y Léos Carax tuvieron sus denuestos y elogios. Continuando con la competencia oficial, la inclusión de Lingui, the sacred bonds, de Mahmat-Saleh Haroun solo puede explicarse en razón del juego de equilibrios que entiende que tiene que ponderar un festival en cuanto a origenes y temáticas. La necesidad de sobreactuar un espíritu libre, igualitario y diverso posiblemente lleva a programar esta película de Chad, que recorre todo los lugares comunes de la violencia contra la mujer (violación, aborto, circuncisión) dejando en claro lo que debe pensarse de acuerdo con lo que manda la corrección política. Pero la condescendencia eurocéntrica con que se sobrevuelan los temas lejos están de conformar una obra digna de atención.

The Worst Person in the World y La Fracture

 Algo que destaca este año y que importa una diferencia sustancial a lo habitual en esta muestra es la inclusión de varias (y muy atendibles) comedias. The worst person in the world, del noruego Joachim trier sigue con sensibilidad la vida amorosa de la joven Julie. Personajes bien delineados, unos cuantos momentos inusitados y one liners que quedan en la memoria. Agradable y empática, el título de distribución internacional no le hace justicia a la trama. En La fracture, de Catherine Corsini, la pareja central está conformada por dos mujeres (perfectas Valeria Bruni Tedeschi y Marina Fois) y a la comedia de rematrimonio se suma una filosa mirada sobre la salud pública francesa y los sucesos ligados a los llamados "chalecos amarillos". Urgente e impiadosa, el humor se demuestra (una vez más) como poderosa vía de denuncia. 

Compartment N°6

Compartment N°6 de Juho Kuosmanen, coproducción entre Finlandia, Alemania, Estonia y Rusia es también una comedia y posiblemente una de las sorpresas más agradables hasta ahora. La protagonista, finlandesa ella, viaja en tren, en camarote por Rusia. Y no con su novia, que decide no acompañarla a último momento en su viaje arqueológico hacia un lejano confín, sino con un pasajero que no puede ser más opuesto a ella. Desde el propio tren a los paisajes que vemos, nos asomamos a otro mundo. La pareja de este viaje tiene, además química y ritmo, algo esencial para que una comedia romántica (que esta película también lo es) funcione.  Aplauso sincero ante la inclusión de más comedias en la selección. Ojalá se comprendiera que la gravedad en el tono no siempre conlleva profundidad en la mirada.