La CGT inicia una gira federal para frenar la reforma laboral
El triunvirato cegetista viajará el martes próximo para reunirse con Martín Llaryora y pedirle que sus legisladores no acompañen el proyecto oficial en el Senado. Crecen las tensiones con los gobernadores y se acelera la interna sindical.
La CGT ya definió su primera parada en la gira que lanzó por el interior del país para intentar bloquear la sanción de la reforma laboral impulsada por el Gobierno. El próximo martes, el triunvirato cegetista viajará a Córdoba para reunirse con el gobernador Martín Llaryora, con el objetivo de que los legisladores de esa provincia no voten a favor del proyecto oficial, que comenzará a debatirse en el Senado a partir del 11 de febrero.
La delegación sindical estará integrada por Jorge Sola (Seguro), Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros), quienes a comienzos de mes resolvieron activar una agenda de viajes para presionar de manera directa a los mandatarios provinciales y comprometerlos en el rechazo a la reforma laboral.
Córdoba, primer objetivo de una gira con dificultades
El itinerario original de la CGT incluía visitas a Tucumán, Salta, Catamarca y Santa Fe, y en una segunda etapa a Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Sin embargo, hasta el momento solo pudo confirmarse el encuentro en Córdoba.
En el sindicalismo destacan que tanto Llaryora como el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro se oponen al recorte de derechos laborales y al capítulo impositivo de la reforma, que reduce los fondos que reciben las provincias por el Impuesto a las Ganancias.
"Me parece importante discutir las nuevas modalidades de trabajo y dar seguridad jurídica a las pymes, pero no volver atrás ni un milímetro con los derechos de los trabajadores", sostuvo Llaryora durante la apertura del Festival de Cosquín, en una definición que fue bien recibida en la CGT.
Malestar sindical con gobernadores que evitan recibir a la CGT
En la central obrera crece el malestar por la actitud de algunos mandatarios provinciales. Apuntan especialmente contra Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), a quienes acusan de eludir reuniones o directamente no responder los llamados.
Para la conducción cegetista, esta conducta es una mala señal política y alimenta la sospecha de que la mayoría de los gobernadores terminará acompañando al Gobierno en la votación de la reforma laboral, pese a las dudas que genera el impacto fiscal del proyecto.
La estrategia de presión y los contactos reservados
Cristian Jerónimo, uno de los cotitulares de la CGT, descartó un apoyo unánime de los gobernadores a la iniciativa oficial. "No están dispuestos a firmar a libro cerrado una medida como este proyecto de ley", afirmó en declaraciones radiales.
"Venimos generando conciencia con cada gobernador y con cada senador", remarcó, y advirtió: "Apelamos a que no dejen sus convicciones en la puerta del Senado a la hora de votar".
En paralelo, la CGT juega en varios frentes dentro del oficialismo para intentar modificar el proyecto. Mantiene contactos reservados con el asesor presidencial Santiago Caputo; con el armado político de Martín y Lule Menem, en coordinación con Diego Santilli; y con Patricia Bullrich, desde el Senado.
Allí funciona una comisión técnica presidida por la asesora bullrichista Josefina Tajes, que ya recibió a entidades empresariales críticas de la reforma laboral para evaluar posibles cambios en el articulado.
El objetivo central: ganar tiempo y frenar las extraordinarias
Con el ministro Federico Sturzenegger desplazado de las negociaciones, el Gobierno busca preservar el núcleo del proyecto en lo referido a la "promoción del empleo". Sin embargo, en la CGT advierten que, pese a las señales de apertura, "nadie bajó el martillo" para cerrar modificaciones concretas.
Por eso, el sindicalismo apuesta también a bloquear el tratamiento del proyecto en sesiones extraordinarias, para forzar su discusión recién en el período ordinario y ganar tiempo. La apuesta es que, a partir de marzo, el Gobierno de Javier Milei enfrente mayores tensiones económicas y políticas que debiliten sus apoyos parlamentarios.
La presión desde el ala dura y las CTA
Mientras tanto, sectores sindicales más duros, junto con las dos CTA, avanzaron con un plan de lucha propio, sin esperar una definición orgánica de la CGT.
En una reunión realizada en la UOM, se resolvieron movilizaciones en Córdoba el 5 de febrero y en Rosario el 10, además de paros y marchas el día en que el Congreso trate la reforma.
El encuentro fue encabezado por Abel Furlán y contó con la participación de dirigentes aceiteros, pilotos, y referentes de la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores.
Uno de los voceros del frente sindical, Rodolfo Aguiar (ATE), fue contundente: "Tenemos que exponer a los gobernadores. No pueden vendernos por dos pesos a cambio de ATN o fondos coparticipables". Y advirtió que la reforma "termina por desfinanciar y fundir a las provincias".
La batalla por la reforma laboral ya se trasladó al territorio y promete escalar en tensión política y social en las próximas semanas, con la CGT decidida a jugar todas sus cartas para frenar uno de los proyectos centrales del Gobierno.

