Fuego cruzado

Diputados avanza con un debate polarizado por la reforma laboral

El oficialismo consiguió quórum y avanzó con la votación por capítulos, mientras la oposición lanzó duras críticas y concentró sus objeciones en el FAL y el banco de horas.

La Cámara de Diputados dio pie este jueves el debate de la reforma laboral que impulsa el Gobierno y que ya obtuvo media sanción del Senado con más de veinte modificaciones. 

El oficialismo consiguió el quórum con respaldo de bloques aliados y habilitó una votación por capítulos, en una sesión que expuso la fuerte polarización política y el impacto económico del proyecto.

 Legisladores de Unión por la Patria y del Frente de Izquierda cuestionaron la votación a mano alzada de la labor parlamentaria y protagonizaron cruces con el presidente de la Cámara, Martín Menem. 

Afuera, el Congreso amaneció vallado y las fuerzas de seguridad aplicaron el protocolo antipiquetes cuando un grupo reducido de manifestantes se acercó a los vallados sobre Avenida Entre Ríos.

Críticas al Fondo de Asistencia Laboral

Uno de los ejes del debate giró en torno al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), el mecanismo que reemplaza el esquema tradicional de indemnizaciones.

Martín Lousteau advirtió que "el FAL es que los jubilados de hoy y mañana paguen los despidos de las empresas" y estimó que el instrumento representa "0,4 puntos del PBI". "Parece que sí había plata, pero para subsidiar despidos", afirmó.

En la misma línea, Miguel Ángel Pichetto sostuvo que la reforma "siempre va a favor del empresario" y calificó el proyecto como "una reforma estructural porque deja de lado el sistema de protección del trabajador". El legislador también cuestionó la derogación de la ley de teletrabajo sancionada durante la pandemia y aseguró que no encontró "ningún elemento que beneficie al trabajador".

Desde el Frente de Izquierda, Nicolás Del Caño afirmó que la iniciativa "no tiene nada de modernización" y la definió como un proyecto "de precarización laboral, de fragmentación de la clase trabajadora y de informalidad". Además, señaló que los trabajadores de aplicaciones "no están incluidos" y advirtió que "todos los derechos que no tienen, no los van a tener nunca".

Néstor Pitrola apuntó contra los gobernadores dialoguistas que acompañaron el tratamiento y rechazó "la negociación de 150 años de conquistas obreras por recursos de coparticipación".

Controversia por el banco de horas

Otro punto controvertido fue la implementación del banco de horas. El diputado Esteban Paulón calificó la reforma como "antilaburante" y sostuvo que el sistema implica "la disposición del tiempo libre por parte del empleador". 

"El empleador va a decidir cuándo se trabajan 12 horas y cuándo se compensan", alertó.

Sergio Palazzo aseguró que, de los más de 200 artículos de la norma, "no hay una sola línea que favorezca a los trabajadores" y acusó al oficialismo de encubrir "la regresión más brutal de derechos laborales".

"No hagan burradas"

El diputado Horacio Pietragalla comparó el proyecto con "la esclavitud" y se acercó al estrado para dejar una cadena sobre el escritorio de Martín Menem. "Le entrego el símbolo de esta ley", expresó. El presidente de la Cámara calificó el gesto como "una falta de respeto".

Mónica Frade, de la Coalición Cívica, defendió el concepto de trabajo como herramienta de movilidad social y cuestionó la derogación de estatutos sectoriales. "Legislen bien, para otros 50 años. No hagan burradas", reclamó.

Además de críticas, hubo también un episidio curioso. La legisladora Florencia Carignano desconectó el taquígrafo para demorar el comienzo de la sesión. 

Esta nota habla de: