Elon Musk y Jeff Bezos, las dos personas más ricas del mundo, sumaron un nuevo capítulo a lo que ya no se sabe si es una pelea espacial, una pelea de multimillonarios o una pelea de egos. En otra provocación al creador de Amazon, el fundador de Tesla le respondió con una medalla de segundo puesto a un tuit inspirador, refriéndose a que Starlink, el proyecto de internet de SpaceX, está mucho más adelantado que Kuiper, una iniciativa de Blue Origin que todavía no comenzó.

"Demandar no hará que llegues a la Luna", ironizó a fines de septiembre Elon Musk, ya molesto con Jeff Bezos por las reiteradas denuncias que hizo Blue Origin contra SpaceX, en las que abordaban dos proyectos en los que la compañía espacial de Musk tiene la ventaja: el Sistema de Aterrizaje Humano y los satélites Starlink.

El primero consiste en el primer alunizaje de una mujer y una persona de color, que además será el primero en más de 50 años. La iniciativa está denominada Programa Artemis y la lidera la NASA, que otorgó contratos de desarrollo a SpaceX, Blue Origin y Dynetics. Sin embargo, por "restricciones presupuestarias", terminó dándole uno exclusivo a la empresa de Elon Musk, pese a que había prometido un contrato más. Inmediatamente, Blue Origin interpuso una queja en la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EE.UU (GAO, por sus siglas en inglés).

Desde la lógica, parecería correcto: SpaceX pedía 2.900 millones de dólares, Blue Origin, casi 6.000 millones. Apenas salió la denuncia, Musk se rió de Bezos en Twitter: "No puede ponerlo en órbita jajaja". Sorprendentemente, el fundador de Amazon ofreció poner 2.000 millones de dólares de su bolsillo para el Proyecto Artemis, y cubriría todos los sobrecostos.  "Me siento honrado de ofrecer estas contribuciones y agradecido de estar en una posición financiera para hacerlo", escribió.

No alcanzó: cuatro días despues del ofrecimiento, la protesta de Blue Origin fue rechazada. Esto no le pareció justo a Blue Origin, que presentó una demanda ante el Tribunal de Reclamos Federales de Estados Unidos en "un intento de corregir las fallas en el proceso de adquisiciones de la NASA”. Aunque todavía no hubo sentencia, se estima que favorecerán a la NASA —y por tanto a SpaceX— . En el medio, todos los procesos se frenaron y la empresa de Elon Musk debe esperar nuevamente para llevar a cabo el Proyecto Artemis. 

Starlink y los satélites del dinero

Por otra parte, está el conflicto de Starlink. Así se llama el emprendimiento de SpaceX que ya está en marcha con más de 1.700 satélites y unos 100.000 suscriptores. El objetivo es proveer una cobertura de internet para los sectores más alejados de las grandes urbes, y prevén ganancias multimillonarias para 2025. 

Y así como SpaceX tiene su proyecto, también está el de Blue Origin. Sin embargo, Kuipers —como se lo denomina— ni siquiera comenzó. Jeff Bezos planea una red de unos 3.000 satélites, pero podría no llevarlos a cabo si dejan que Elon Musk y su séquito incumplan las regulaciones vigentes, algo que aseguran que sucedió reiteradas veces, a tal punto que denunciaron que "las reglas son para otras personas, y aquellos que insisten o simplemente solicitan su cumplimiento merecen burlas y ataques ad hominem".

"Presentar acciones legales contra SpaceX es *en realidad* el trabajo a tiempo completo" de Bezos, tuiteó Elon Musk, en alusión a que el fundador de Amazon había abandonado el puesto de CEO del gigante de compras minoristas. SpaceX catalogó a la denuncia de Blue Origins como "la última en su continuo esfuerzo por frenar la competencia", una "táctica de demora", una “táctica obstruccionista”; y "una continuación de los esfuerzos de la familia de empresas de Amazon para obstaculizar la competencia". 

Guerra de multimillonarios

Las demandas van y vienen:  SpaceX presentó al menos cinco protestas de licitación ante la GAO o el Tribunal de Reclamaciones Federales a lo largo de los años, contra la Fuerza Aérea o la NASA. También realizó más de 30 presentaciones ante la FCC oponiéndose a los planes relacionados con satélites de sus rivales.

Ambos se acusan de ser anticompetitivos, algo irónico al considerar que Amazon domina el mundo del comercio minorista y la publicidad online mientras que SpaceX acapara el universo del turismo espacial y los satélites. Los problemas legales son formas de poner palos en la rueda de la competencia y ralentizar los procesos de desarrollo, así que podrían venir aún más en el futuro. 

Para Elon Musk, las regulaciones fueron siempre un problema que atrasó el desarrollo tecnológico, por lo que muchas veces se saltó las normas o fue más rápido que las reglas para satisfacer sus objetivos, tanto en Tesla como en SpaceX. En cambio, Jeff Bezos aplicó con Blue Origin la cultura del "lento es suave y suave es rápido", es decir, hacer todo por la vía legal, aunque eso signifique enormes retrasos.