En el día en que Facebook anunció que invertirá más de mil millones de dólares para desarrollar su "metaverso", 17 medios publicaron los llamados " Facebook Papers", que consisten en más de 10.000 páginas de documentos internos del gigante tecnológico que comprometen aún más a la red social y a su fundador, Mark Zuckerberg. 

Según explicaron los portales involucrados en el análisis de los documentos, las páginas "ofrecen una visión profunda de la cultura interna de Facebook, su enfoque de la desinformación y la moderación del discurso de odio, la investigación interna sobre su algoritmo de newsfeed, la comunicación interna relacionada con el ataque al Capitolio del 6 de enero y más".

Facebook ya había avisado que esto saldría, y poco pudo hacer para detenerlo. Los papeles fueron suministrados al Congreso estadounidense y a la Comisión de Valores y Bolsa por Frances Haugen, la exempleada que es la mayor pesadilla de la plataforma en la actualidad. Entre ellos están los publicados por The Wall Street Journal, denominados "The Facebook Files", en donde se detallaba como había un Facebook paralelo y sin consecuencias para famosos, que Instagram era nocivo para adolescentes, que había grupos de trata de personas, un algoritmo que fomentaba el odio y una omisión de la desinformación. 

Y eso, aparentemente, no es nada. El análisis acaba de comenzar, y ya está dejando nuevas acusaciones bastante incriminatorias contra Facebook. Por ejemplo, Bloomberg detalló que el equipo de Integridad Cívica fue intervenido personalmente por Zuckerberg, que se ocupó de frenar iniciativas que buscaban hacer que Facebook fuera menos dañino. "Me preocupa que el feed se esté convirtiendo en una carrera armamentista", comentó un empleado preocupado, mientras que el equipo, desmotivado, comentaba: "Si realmente queremos cambiar el estado de nuestro ecosistema de información, necesitamos una revolución, no una evolución de nuestros sistemas".

Los documentos filtrados podrían convertirse en el mayor escándalo de la historia de la empresa

También se conoció, según las denuncias, que los empleados de Facebook alertaron una y otra vez por la incapacidad de la compañía para frenar la difusión de mensajes que incitan a la violencia en países "de riesgo" como Etiopía, donde una guerra civil hizo desastres en el último año. Aunque Etiopía es "de máxima prioridad", los esfuerzos de Facebook jamás fueron suficientes para hacer frente a la avalancha de contenidos incendiarios en su plataforma.

El experimento Querdenken y el Proyecto Daisy, muestras de que un cambio siempre fue posible

Uno de los documentos más incendiarios fue el que mostraba que Facebook era consciente de que Instagram era dañino para las adolescentes y su salud mental, hecho que derivó en una reforma casi inmediata de la red social de las fotos. Y evitar el escándalo, según revelaron los documentos internos, hubiera sido posible si Facebook ponía en marcha el "Proyecto Daisy".

¿De qué se trata? Según reveló The Verge, la iniciativa consistía en eliminar la cantidad de "me gusta" que tenían las fotos, para así reducir la presión sobre los usuarios y la obsesión por obtener números altos en cada publicación. Sin embargo, eso reducía las (ya astronómicas) ganancias de la empresa, que veía como caían sus ingresos por publicidad y un menor uso de la aplicación. 

Los papeles detallaban que la cúpula de Facebook quería "minimizar el retroceso a la aplicación" para no ocultar los me gusta y de esa manera "asegurar escaleras de crédito hasta la empresa de Facebook". Así, en lugar de ocultar los me gusta para todos los usuarios de forma predeterminada, como se planeó originalmente, Instagram adoptó una medida a medias: permite que las personas decidan si ocultar sus me gusta.

El grupo Querdenken fue apuntado directamente por Facebook

Por otra parte, Facebook probó en el "experimento Querdenken" una técnica más agresiva de moderación, que aplicaron con un creciente movimiento conspirativo alemán que dio nombre a la investigación. "Este podría ser un buen estudio de caso para informar cómo abordamos estos problemas en el futuro", escribió un empleado.

El movimiento Querdenken tenía potencial para la violencia, pero aún no estaba vinculado a una actividad lo suficientemente extrema como para justificar la prohibición total de los seguidores de la plataforma. Por eso, aplicaron un enfoque de moderación que resultó mucho más efectivo que el actual: la compañía identificó al grupo antes de que causara un daño significativo, tomó medidas con miras a las consecuencias a largo plazo y fue transparente sobre el cambio de política después de que tuvo lugar.