Nayib Bukele, el revolucionario presidente de El Salvador, encontró hasta ahora más problemas que soluciones con su decisión de hacer del Bitcoin una moneda de curso legal y prometer construir escuelas y una impresionante ciudad con las ganancias que el país hiciera con la criptomoneda. Sin embargo, la baja del 17,5% en el valor del Bitcoin en las últimas semanas provocó que se perdieran unos 11 millones de dólares de los fondos públicos salvadoreños.

Aunque no se sabe exactamente cuántos Bitcoins posee El Salvador, las publicaciones de Bukele en Twitter, su red predilecta y por donde algunos dicen que prácticamente gobierna, permiten estimar las tenencias del país en 1.391 Bitcoins. Al cierre de este artículo, cada unidad vale 43,179.60 dólares, por lo que el total de tenencias rondaría los 60 millones de dólares.

Aunque ese número puede sonar relativamente atractivo, dista mucho de los 71 millones de dólares que invirtió El Salvador a la hora de anunciar la compra de Bitcoins, que en la fecha y hora de sus tuits cotizaban a más de 51.056 dólares, según calculó Bloomberg. ¿Qué significa esto? Que, por ahora, las compras en Bitcoin le costaron a El Salvador unos 11 millones de dólares. Claro que esto puede cambiar tanto para bien como para mal, ya que el valor de esta criptomoneda fluctúa cada día.

 

Esta inestabilidad financiera ya preocupó a muchos. Andrew Bailey, máximo funcionario del Banco de Inglaterra, expresó: “Me preocupa que un país la elija como moneda nacional. Lo que más me preocuparía es si los ciudadanos de El Salvador comprenden la naturaleza y volatilidad de la moneda que tienen”. El Fondo Monetario Internacional (FMI), por su parte, comunicó que la adopción de BTC como moneda de curso legal “implica grandes riesgos para la protección al consumidor, la integridad del sistema financiero y la estabilidad financiera”.

Bukele, férreo defensor de las criptomonedas y todo un personaje en las redes sociales, no se guardó nada. Al ver el tuit de Bailey, ironizó: “¿El Banco de Inglaterra está preocupado por la adopción de Bitcoin por parte de El Salvador? ¿En serio? Supongo que el interés del Banco de Inglaterra en el bienestar de nuestra gente es genuino. ¿Cierto? Quiero decir, siempre se han preocupado por nuestra gente. Siempre”.

El valor del Bitcoin para El Salvador

Una de las grandes críticas que se le hace a Bukele y su Gobierno es que no hay información oficial sobre la cantidad de Bitcoin que el gobierno ha comprado, el precio que pagaron o cuánto está en reserva. 

"Hay tantas cosas que no se divulgan, como quién tiene las claves privadas de estos Bitcoin, cuál es el criterio para decir: 'Oh, hoy, vamos a compre más Bitcoin, o vamos a esperar hasta el próximo mes, y más", lamentó la jefa de operaciones de BlockBank, Nolvia Serrano, en diálogo con el portal Decrypt. 

De hecho, la única información que se tiene sobre las ganancias, pérdidas, adquisiciones y ventas en materia cripto sale de la cuenta oficial de Bukele en Twitter. Y ni siquiera es algo protocolar, sino que el presidente salvadoreño lo comenta ocasionalmente. 

Aunque el Bitcoin es de curso legal en El Salvador, hay muy poca infirmación oficial al respecto

De esta manera, cualquier cosa que afecte al Bitcoin afecta directamente a El Salvador. La inusual decisión de hacer la criptomoneda de curso legal ya tuvo efectos negativos: los bonos extranjeros en dólares del país registraron el peor desempeño del mundo en 2021, ya que los inversionistas estaban asustados por la gestión económica poco ortodoxa de Bukele y el experimento de la nación con Bitcoin.

Aunque ahora se encuentra en descenso, el Bitcoin llegó a cotizar a un máximo de 69.000 dólares después de la compra de El Salvador, algo que le generó las ganancias suficientes para construir un hospital veterinario y prometer la construcción de 20 escuelas con las posteriores ganancias que por ahora no llegaron.

Y no solo eso, sino que anunciaron una "Ciudad Bitcoin", que usará la energía de un volcán para desarrollar sus actividades. Para el economista de Johns Hopkins Steve Hanke, esta ciudad se trata de una de las "travesuras de un presidente narcisista que está lleno de aire caliente". "Idiota", fue la diplomática respuesta de Bukele.